• domingo, 14 de julio de 2024
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SOCIEDAD

La felicidad de Rubén: puede entrar a su habitación gracias al reconocimiento facial de Veridas

El centro San José de Pamplona para personas con discapacidad impulsa un sistema que fomenta la autonomía de sus residentes gracias a la tecnología de la empresa navarra Veridas. 

La presidenta María Chivite conoce el nuevo sistema de identificación biométrica del  Centro de Atención Integral a la Discapacidad San José en Pamplona, instalado por la empresa navarra Veridas. IÑIGO ALZUGARAY
Eduardo Azanza, CEO de Veridas, junto a Salomé Díaz y su hijo Rubén Jiménez, usuario del Centro de Atención Integral a la Discapacidad San José en Pamplona, que ha impulsado el nuevo sistema de identificación biométrica instalado por la empresa navarra Veridas. IÑIGO ALZUGARAY

Un gesto sencillo, pero un gran paso para la autonomía de las personas que residen en el centro San José de Pamplona. La empresa navarra Veridas, con sede en Tajonar, ha impulsado un proyecto piloto que va a permitir a todas las personas residentes en este Centro de Atención Integral a la Discapacidad "mejorar su movilidad autonomía gracias a un nuevo sistema de identificación biométrica.

La idea, nacida hace casi un par de años, posibilita a todos los residentes entrar a sus habitaciones gracias a innovador sistema de reconocimiento facial creado por Veridas, lo que les permite acceder sin precisar ayuda y hacerlo cuando quieran. De la misma manera, las habitaciones están cerradas y se mantiene la privacidad. 

Rubén Jiménez y Ujué Pérez son usuarios del centro y este martes han hecho una demostración práctica dentro de una visita con representación del Gobierno foral y de personal de la empresa navarra Veridas, representada por su cofundador y CEO, Eduardo Azanza. 

Ujué Pérez y Rubén Jiménez han estado acompañados por la presidenta de la apyma del centro San José y hermana de Ujué, Silvia Pérez, y por la madre de Rubén, Salomé Díaz. Silvia Pérez ha incidido en la importancia de este proyecto, que permite que las personas residentes tengan "libertad para decidir, lo que es un gran avance".


Como han resaltado los responsables del centro, se trata de un avance tecnológico, que, aunque pueda parecer pequeño, "es un salto enorme en el empoderamiento personal de Ujué y Rubén". 

Eduardo Azanza, de Veridas, ha resaltado la importancia de este proyecto, el primero en el mundo para mejorar la autonomía de los residentes en este tipo de centros, lo que coloca a Navarra como líder en este ámbito.

En el centro San José, de propiedad y gestión del Gobierno de Navarra, el acceso a las habitaciones por parte de las personas residentes está controlado por el personal cuidador, de forma que no pueden entrar ni salir si no acuden a abrirles la puerta. Con la incorporación de la biometría o reconocimiento facial en estas dos habitaciones, esta situación ha dado un giro radical. Ahora, son ellos mismos y su personal cuidador quienes pueden activar el acceso -tanto para entrar como para salir- con tan solo acercarse al terminal que está instalado junto a la puerta y mostrar el rostro.

De esta manera, los residentes no optan solo de mayor autonomía al no necesitar manipulación ni objetos para entrar y salir de sus habitaciones, sino que, además, se favorece la seguridad, gracias a la certeza de que solo entran personas con derecho de acceso a estos espacios.

Este proyecto piloto, que cuenta con una financiación de 17.872 euros provenientes de los fondos europeos Next Generation. Gracias al proyecto Retos, que está enfocado a residencias de ancianos y centros de discapacidad, se detectó la necesidad de facilitar la movilidad de las personas en los centros garantizando su seguridad y, para ello, se consideró oportuno utilizar tecnología biométrica. En este caso concreto, se ha optado por la empresa navarra Veridas, especializada en identidad digital y biometría.

El centro San José es de propiedad y gestión del Gobierno de Navarra, de carácter residencial, destinado a prestar atención integral a personas adultas con discapacidad intelectual gravemente afectada, que necesitan Informe de Evaluación de Impacto (EIPD), tratamientos especializados y una rehabilitación continuada para evitar, hasta donde sea posible, su deterioro. Cuenta con 80 plazas, repartidas en 8 módulos de 10 plazas, 4 en cada planta, con la mayoría de habitaciones individuales.


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