SOCIEDAD
El colegio de Pamplona que ha ganado un curioso concurso técnico con una probeta de hormigón
El certamen, coordinado desde Navarra, ha reunido a cerca de 500 alumnos forales y más de 8.490 estudiantes de toda España.
El certamen, coordinado desde Navarra, ha reunido a cerca de 500 alumnos forales y más de 8.490 estudiantes de toda España.
El Colegio San Cernin ha ganado la fase navarra del Gran Concurso del Hormigón 2026, una iniciativa que ha reunido a cerca de 500 alumnos de Bachillerato científico-técnico y FP en Navarra para acercar la arquitectura técnica a los jóvenes.
El centro pamplonés se ha impuesto en esta tercera edición del certamen con una muestra de hormigón que ha alcanzado una resistencia de 30,1 N/mm2. El grupo ha estado dirigido por el profesor Javier Martínez de Bujanda y ha superado por un margen muy estrecho al IES Zizur BHI, que ha logrado 29,9 N/mm2.
El tercer puesto ha sido para el Colegio Ntra. Sra. del Puy de Estella, con una resistencia de 29,0 N/mm2. Las pruebas se han realizado en el laboratorio especializado Labensa mediante ensayos de compresión.
Los resultados han confirmado el alto nivel técnico de los centros participantes, que han elaborado sus probetas siguiendo criterios reales de formulación, curado y ensayo de materiales.
Además, el IES Zizur BHI ha recibido en Navarra el premio especial a la creatividad por un lipdub realizado por su grupo de euskera. El alumnado ha recreado con música y coreografía todas las fases del proceso del hormigón, desde la mezcla de áridos y cemento hasta el curado y el ensayo de la probeta.
La propuesta ha combinado rigor técnico y desparpajo audiovisual. También ha mostrado el objetivo del concurso: acercar la arquitectura técnica a la juventud de una forma práctica y atractiva.
“Cada año el listón sube un poco más. Hemos visto probetas con resistencias propias de obra real y, sobre todo, hemos visto a alumnado y profesorado volcado en el proceso de principio a fin”, ha señalado Ramón Lakuntza, gerente de COAT Navarra, durante el acto de entrega de premios.
Lakuntza ha subrayado que ese trabajo “vale tanto como el resultado del laboratorio”, porque demuestra que el alumnado está entendiendo “lo que hay detrás del oficio”.
En Navarra, el Gran Concurso del Hormigón ha movilizado este año a 59 clases de 1º de Bachillerato científico-técnico y FP. Los grupos han estado repartidos por centros de 31 municipios de toda la Comunidad foral.
Han participado centros de Pamplona, su comarca, Tudela, Estella, Tafalla, Sangüesa, Lodosa, Corella, Peralta, Altsasu, Leitza, Bera y el valle del Baztan, entre otros puntos de Navarra.
En total, se han registrado cerca de 500 alumnos y alumnas. De los 59 grupos participantes, 44 han trabajado en castellano y 15 en euskera.
La participación ha incluido institutos públicos, colegios concertados y centros de formación profesional. Esta diversidad ha reflejado la amplitud del sistema educativo navarro y el interés creciente por las vocaciones técnicas.
El certamen nació en 2024 como una experiencia piloto en Navarra. En apenas tres ediciones se ha convertido en una de las mayores iniciativas de divulgación técnica dirigidas a Bachillerato y FP en España.
En 2025 el concurso saltó a once provincias. En esta edición de 2026 ha alcanzado ya 33 territorios, con la participación de Alicante, Almería, Araba, Asturias, Ávila, Burgos, Cáceres, Cádiz, Cantabria, Córdoba, Cuenca, Fuerteventura, Gipuzkoa, Girona, Granada, Huelva, Huesca, Jaén, La Rioja, León, Lleida, Madrid, Málaga, Menorca, Navarra, Pontevedra, Salamanca, Segovia, Tarragona, Terres de l’Ebre, Toledo, Zamora y Zaragoza.
En total, 1.670 clases y más de 8.490 estudiantes de toda España han fabricado, curado y presentado sus probetas siguiendo el mismo protocolo en todo el territorio.
El crecimiento ha sido especialmente significativo por su despliegue geográfico. El concurso ha llegado este año a comunidades autónomas como Andalucía, Cataluña, Aragón, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Madrid, Extremadura, Galicia, Asturias, Cantabria, La Rioja, País Vasco, Canarias, Comunitat Valenciana e Illes Balears.
Los colegios profesionales de la arquitectura técnica de cada provincia han actuado como motor local de la iniciativa. Desde Navarra se mantiene la coordinación general del certamen.
“Que en tres años hayamos pasado de un proyecto piloto navarro a una iniciativa con 33 provincias dice mucho del compromiso de la profesión con el relevo generacional”, ha destacado María Turrillas, presidenta de COAT Navarra.
Turrillas ha explicado que no se trata de “un concurso puntual”, sino de una red de colegios profesionales que avanza “en la misma dirección, año tras año, con más fuerza”.
“Desde Navarra estamos orgullosas de seguir siendo el punto desde el que se coordina todo”, ha valorado la presidenta de COAT Navarra, que también ha resaltado el compromiso de los colegios profesionales, los centros educativos, el profesorado y el alumnado.
El concurso combina formación técnica, trabajo en equipo y sensibilización sobre un problema estructural: la falta de profesionales en el ámbito de la arquitectura técnica.
La elaboración de las muestras comenzó el pasado mes de marzo en los centros participantes. Durante las últimas semanas se han realizado los ensayos en cada provincia.
La fase nacional se celebrará en septiembre con los centros ganadores de los 33 territorios participantes. Allí estarán representados los equipos que han logrado los mejores resultados en sus respectivas provincias.
La coordinación general del certamen incluye el envío de materiales, soportes explicativos, contenidos audiovisuales y la logística entre los colegios profesionales de toda España. Este trabajo se sigue desarrollando desde Navarra, con la colaboración del centro especial de empleo Alhama de Cintruénigo.
Además del componente técnico, el Gran Concurso del Hormigón promueve la difusión de la arquitectura técnica desde una perspectiva creativa. Por eso, esta edición ha vuelto a premiar las mejores producciones audiovisuales y gráficas realizadas por el alumnado.
La iniciativa responde a un problema creciente en el sector: la escasez de profesionales en arquitectura técnica. Se estima que un 75% de las vacantes no podrán cubrirse en los próximos años si no se incorporan nuevas generaciones a la profesión.
A esta situación se suma el impacto que tuvo en Navarra el cierre de la Escuela de Arquitectura Técnica de la Universidad de Navarra en 2016. Según el sector, esa decisión agravó la falta de relevo generacional.
“Detrás de cada probeta que rompemos en el laboratorio hay un grupo de jóvenes que ha descubierto que la arquitectura técnica es una profesión con futuro, con salida real y con un papel importante en la sociedad”, ha comentado Turrillas.
La presidenta de COAT Navarra ha añadido que, si una parte del alumnado se plantea estudiar esta carrera, el concurso “ya habrá merecido la pena”. También ha defendido que, viendo cómo crece año tras año, el efecto puede ser “mucho mayor”.