• jueves, 16 de julio de 2026
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SOCIEDAD

La experiencia de voluntariado en Italia que ha enseñado a siete universitarios de Navarra a "querer de verdad"

Los jóvenes se han integrado en la vida diaria de la Obra de la Providencia de San Antonio (OPSA), donde han acompañado a sus residentes y colaborado con cerca de 600 profesionales.

De izquierda a derecha: Luis Muñoz, Jaime de las Bárcenas, Guillermo Alonso del Real, Jaime Avello, Alfonso Casasola. Abajo: Ignasi García y Miguel López-Madrazo durante el festival del último día.
De izquierda a derecha: Luis Muñoz, Jaime de las Bárcenas, Guillermo Alonso del Real, Jaime Avello, Alfonso Casasola. Abajo: Ignasi García y Miguel López-Madrazo durante el festival del último día.

Una experiencia de voluntariado en Padua ha reunido por cuarto verano consecutivo a siete estudiantes de Torre 1 del Colegio Mayor Belagua, perteneciente a la Universidad de Navarra. Los jóvenes han viajado a Italia para acompañar durante diez días a personas con discapacidad física e intelectual.

La experiencia se ha desarrollado en la Obra de la Providencia de San Antonio (OPSA), una institución fundada en 1955. El centro de Padua atiende a sus residentes mediante un modelo basado en el cuidado diario y la atención personalizada.

En esta edición han participado Luis Muñoz, Jaime de las Bárcenas, Alfonso Casasola, Jaime Avello, Ignasi García, Miguel López-Madrazo y Guillermo Alonso del Real. Todos ellos se han integrado en la rutina de la institución y han colaborado con los cerca de 600 profesionales que trabajan en ella.

Los estudiantes han compartido su tiempo con los ospiti, el nombre con el que se conoce a los residentes del centro. Su labor ha consistido principalmente en acompañar, escuchar y crear vínculos con las personas atendidas en la OPSA.

Durante las jornadas han participado en juegos de mesa, talleres de manualidades y sesiones de gimnasio. También han acompañado a los residentes en paseos, proyecciones de cine, actividades sensoriales, conciertos, karaoke o visitas a la peluquería.

Más allá de cada actividad, el voluntariado en Padua ha tenido un objetivo sencillo: estar presentes y construir una relación de confianza. Los jóvenes han tratado de compartir su tiempo y sumarse al trabajo cotidiano de quienes cuidan a los residentes.

Guillermo Alonso del Real ha explicado que la estancia le ha permitido descubrir una forma diferente de entender el servicio a los demás. “En una sociedad que con frecuencia deja de lado a quienes son más vulnerables, todo el equipo de la OPSA mantiene viva una manera de cuidar que nace de la entrega cotidiana”, ha señalado.

El estudiante ha reconocido que el grupo quiso integrarse desde el primer momento en el trabajo del centro. “Cuando llegamos y vimos cómo trabajaban, solo quisimos sumarnos y ofrecer lo poco que podíamos aportar”, ha añadido sobre la experiencia en la OPSA de Padua.

Cada jornada ha estado marcada por pequeños gestos y momentos cotidianos. Un saludo, una mirada acogedora, la ayuda paciente de un trabajador o la sonrisa de un residente al terminar un puzle han dado sentido a la estancia de los universitarios.

“Una carcajada en el gimnasio o unos aplausos al regresar de un paseo bastaban para recordar lo que verdaderamente importa”, ha relatado Guillermo. Para el joven, estos momentos han demostrado que la alegría puede encontrarse en las cosas más sencillas.

El momento más emotivo se ha producido durante el último día del voluntariado en Padua. Estudiantes y residentes han compartido canciones, guitarras y bailes antes de una despedida marcada por los vínculos creados durante la estancia.

“Ya nos conocíamos, habíamos creado vínculos. Al despedirnos sabíamos que echaríamos de menos ese gozo tan auténtico. La humanidad llega hasta donde alcanza el amor”, ha afirmado Guillermo Alonso del Real.

La experiencia también ha dejado una profunda huella en Alfonso Casasola. “No sé qué habría hecho si no hubiese descubierto lo que he visto en Padua”, ha reconocido tras los diez días de convivencia.

Por su parte, Ignasi García ha resumido su paso por la Obra de la Providencia de San Antonio con una frase breve: “He aprendido a querer de verdad”.

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