El Museo Universidad de Navarra (MUN) ha iniciado una nueva etapa en Pamplona con líneas estratégicas renovadas para afrontar su segunda década como un espacio de reflexión y contemplación.
El MUN, inaugurado en 2015, ha planteado este nuevo ciclo con el objetivo de responder de forma más directa a las necesidades de la sociedad actual. Para ello, Gabriel Pérez-Barreiro se ha sumado a Teresa Lasheras en la dirección artística del museo.
El Museo Universidad de Navarra quiere convertirse en un lugar que ayude a comprender mejor el mundo, a los demás y a uno mismo. La institución ha explicado que esta transformación busca consolidar el museo como un espacio donde la mirada pausada y el diálogo tengan un papel central.
El director del Museo, Jaime García del Barrio, ha destacado que “la verdadera comprensión del mundo solo es posible si nos paramos a contemplarlo de manera atenta”. En esa línea, el MUN ha apostado por fomentar la atención activa en un momento en el que considera que la pérdida de esta capacidad puede tener consecuencias importantes en las personas.
Esta nueva etapa se desarrollará de manera interdisciplinar en todas las áreas de trabajo del museo. Las exposiciones, las artes escénicas, la música y la educación formarán parte de una misma línea orientada a suscitar preguntas y generar experiencias de contemplación.
En el ámbito de las artes plásticas, el Museo Universidad de Navarra ha anunciado dos acciones principales. Por un lado, una exposición central que abordará una gran pregunta. Por otro, una reestructuración del espacio dedicado a la Colección.
Gabriel Pérez-Barreiro ha explicado que uno de los cambios más destacados se producirá en las propias salas expositivas. Según ha señalado, el objetivo es que el MUN sea un espacio que ayude al visitante a plantearse cuestiones sobre el mundo que habita.
A partir del 7 de octubre de 2026, las actuales salas del museo pasarán a convertirse en salas de contemplación. Las estancias que hasta ahora estaban repletas de obras darán paso a pequeños santuarios o capillas, con una sola obra y un asiento para invitar al espectador a quedarse y sostener la mirada.
La gran exposición del año llevará por título ‘En vivo y en directo. Color, percepción y experiencia’ y se inaugurará el 16 de septiembre de 2026 en Pamplona. La muestra, comisariada por el investigador Nathaniel Barret, invitará al público a cuestionarse sobre aquello que realmente ve.
La exposición convertirá experiencias y fenómenos científicos en obras de arte. El planteamiento parte de una idea central: pese a siglos de estudio y debate científico, el color sigue siendo un misterio.
El visitante se encontrará ante una realidad conocida, pero al mismo tiempo desconocida: el color y la forma en la que los artistas lo han abordado en sus procesos de creación. La muestra rodeará al espectador de un ambiente desconcertante, donde ningún color será exactamente lo que parece.
‘En vivo y en directo. Color, percepción y experiencia’ dialogará con otra exposición simultánea en el Museo de Ciencias de la Universidad de Navarra. Se trata de ‘Color: una explosión de ciencia’, una propuesta realizada en colaboración entre ambos museos.
Este diálogo entre arte y ciencia continuará en los próximos años. Pérez-Barreiro ha valorado que con esta colaboración se consigue “ese binomio ciencia+arte” y un diálogo entre todas las ciencias que considera necesario para mirar de forma completa al mundo y a los desafíos de la sociedad actual.
La programación del MUN también trasladará esta mirada a las artes escénicas y la música. La institución ha explicado que estas disciplinas fomentarán la reflexión y el cuestionamiento sobre el entorno.
Una de las propuestas será ‘Resonancias’, una performance site-specific para tres intérpretes y objetos que se desarrollará los días 23 y 24 de octubre de 2026 en las salas de la muestra ‘En vivo y en directo’. La pieza cuestionará cómo se percibe el color en función de lo que le rodea, pero también cómo influyen el sonido y el movimiento.
‘Resonancias’ ha surgido de una residencia artística con la bailaora y coreógrafa Olga Pericet y la diseñadora de vestuario Yaiza Pinillos. En el proyecto también participarán alumnos del Grado de Diseño de Arquitectura.
Teresa Lasheras ha señalado que ampliar la mirada implica una relación más estrecha con las nuevas generaciones. Según ha explicado, el MUN quiere ofrecerles un espacio donde reflexionar y descubrir sus propias inquietudes, pero también aprender de ellas y de su manera de comprender el mundo.
Sin perder la calidad que ha caracterizado su trayectoria desde su creación, el museo impulsará cada vez más las iniciativas surgidas en colaboración con el alumnado y el profesorado de la Universidad de Navarra.
Junto a la voluntad de suscitar preguntas, el cultivo de la atención será otro de los ejes presentes en la programación escénica del Museo Universidad de Navarra. Lasheras ha subrayado que esa búsqueda de recuperación de la atención activa aparecerá en varias propuestas.
Entre ellas figuran ‘Rothko Chapel’, de Morton Feldman; ‘Paisaje inferior / Sonidos del alma’, concierto a cargo de la Orquesta Sinfónica de Navarra; y la propuesta teatral ‘Diálogos místicos’, con Sonia de Munk y Lluís Homar.
Además de estos ejes principales, el MUN mantendrá otras líneas transversales de su programación. Entre ellas están la actualización de los clásicos y la apuesta por la creación contemporánea, presentes en ciclos y marcas ya consolidadas como Museo en Danza, Los clásicos hoy y Cartografías de la música.