• sábado, 13 de julio de 2024
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SOCIEDAD

La pastora pamplonesa campeona de la brisca que ha cumplido cien años rodeada de su familia

Acude a diario al Club de Jubilados de San Pedro, donde pinta, hace manualidades; canta y baila y sigue disfrazándose en Carnavales. 

Magdalena Pérez de Albéniz junto a su familia el día que cumplía 100 años. AYUNTAMIENTO DE PAMPLONA
Magdalena Pérez de Albéniz junto a su familia el día que cumplía 100 años. AYUNTAMIENTO DE PAMPLONA

Magdalena Pérez de Albéniz Murguialdai, pamplonesa de adopción, aunque alavesa de nacimiento, ha cumplido cien años rodeada de familia y amigos en el Centro Convive del barrio de San Pedro. El acto, organizado por la familia ha contado con una actuación del cantante de rancheras, Chuchín Ibáñez, y una pequeña proyección de fotos de toda una vida de trabajo y esfuerzo para sacar adelante a su familia. 

Natural del pueblo alavés de Andóin, Magdalena Pérez de Albéniz conoció pronto la necesidad de trabajar para poder salir adelante. Fue la más pequeña de una familia de pastores de siete hermanos. Con apenas ocho años tuvo que dejar la escuela para hacerse cargo del ganado en invierno en Legazpi.  Cuando tenía 12 años comenzó la Guerra Civil, donde perdió a uno de sus hermanos. 


A los 24 años se casó con Remigio Igoa Ezkerra, con quien se asentó en Lizarraga. Allí ejercieron también como pastores, en verano en la sierra de Andía y en invierno, en Gabiria, en Gipúzcoa. No obstante, la delicada salud de Remigio provocó que el matrimonio y sus tres hijos, Pepi, Patxi y Ricardo, decidieran en 1968 vender el ganado, trasladarse a Pamplona y comenzar de nuevo en la capital, en la calle Padre Maceda, donde adquirieron un piso. Apenas dos años después, Magdalena enviudó. Para sacar adelante a su familia, trabajó durante unos años en la lavandería y sastrería de Capuchinos y colaboró con Cáritas. La vida le dio un nuevo golpe cuando falleció su hijo Patxi en un accidente. 

Se casó en segundas nupcias, pero volvió a enviudar a los diez años. Desde entonces, comenzó a participar en las actividades del Club de Jubilados de San Pedro, del que se hizo socia, a donde sigue acudiendo prácticamente a diario. Allí juega a las cartas, donde destaca al juego de la brisca, que le ha dado una multitud de trofeos, realiza manualidades y cuadros de flores, canta y baila y sigue disfrazándose en Carnavales


Magdalena Pérez de Albéniz, ‘Amasarra’ como le llaman en casa, disfruta de sus dos nietas, Idoia y Maite Clavería, su biznieta Lizar y su biznieto Ibai.


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La pastora pamplonesa campeona de la brisca que ha cumplido cien años rodeada de su familia