• domingo, 05 de abril de 2026
  • Actualizado 15:51
 
 

SOCIEDAD

El pueblo de Navarra que esconde brujas en sus cuevas milenarias y aún vibra con aquelarres

Su fama mundial no viene de la arquitectura, sino de lo que pasó aquí en 1609-1610: la mayor caza de brujas de la Inquisición española.

Vista de la localidad navarra de Zugarramurdi. TURISMO DE NAVARRA
Vista de la localidad navarra de Zugarramurdi. TURISMO DE NAVARRA

Imagina un rincón pirenaico donde la niebla se enreda en las hayas, las cuevas respiran historias prohibidas y los vecinos llevan un mote que evoca hogueras, pactos nocturnos y magia negra. Ese lugar existe en Navarra. Se llama Zugarramurdi y es mucho más que un pueblo: es el epicentro de una de las leyendas más oscuras y fascinantes de España.

Con solo unos 200 habitantes y pegado a la frontera francesa en el valle de Baztán, Zugarramurdi parece sacado de un cuento gótico. Calles empedradas flanqueadas por caseríos de piedra y madera, tejados a dos aguas, prados verdes que se pierden en el horizonte y, sobre todo, unas cuevas kársticas que atraviesan la montaña como venas secretas. Su fama mundial no viene de la arquitectura, sino de lo que pasó aquí en 1609-1610: la mayor caza de brujas de la Inquisición española. Doce personas (la mayoría mujeres) fueron acusadas de celebrar aquelarres en la cueva principal, volar en escobas, invocar al diablo y practicar hechizos. El Auto de Fe de Logroño las condenó, seis murieron en la hoguera y el resto en prisión. Desde entonces, el pueblo se conoce como “el pueblo de las brujas”, un apodo que nació de aquel terror y que hoy se reivindica con orgullo, ironía y hasta turismo mágico.

El origen del mote es clarísimo: los procesos inquisitoriales que se extendieron por la zona (y que inspiraron hasta la película de Álex de la Iglesia). Pero lo curioso es cómo Zugarramurdi ha transformado esa sombra histórica en luz: hoy celebra la brujería como patrimonio cultural, con una fiesta ancestral cada verano y un museo que cuenta la verdad detrás del mito.

Qué no puedes perderte en este pueblo embrujado

Empieza por lo más icónico: las Cuevas de Zugarramurdi, un laberinto subterráneo de 120 metros de largo excavado por el río Olabidea. Recorre el sendero que une la Cueva Grande (donde supuestamente se celebraban los akelarres) con la Cueva del Infierno y la del Conejo. La luz natural que se filtra por las grietas crea un ambiente casi sobrenatural; en días nublados, jurarías oír susurros. Junto a las cuevas está el Museo de las Brujas, moderno y muy bien montado: exposiciones sobre mitos, herbología, el juicio de 1610 y hasta un espacio para desmontar estereotipos. Te deja pensando: ¿hubo realmente brujería o fue histeria colectiva y misoginia?

Baja al centro del pueblo: la Iglesia de Santa María de la Asunción (siglo XVII), sobria por fuera pero con un retablo barroco impresionante por dentro. Pasea por la calle Lapiztegia, la principal, con sus caseríos floridos y el Ayuntamiento. No te pierdas el Prado del Akelarre (Sorginen Leizea), un claro rodeado de bosque donde cada año, el 18 de agosto (o cerca), se revive la Noche de las Brujas con hogueras, danzas y representaciones teatrales que mezclan folklore y teatro.

Para los que buscan naturaleza no hay mejor lugar, con docenas de rutas por los alrededores: senderos fáciles hacia el monte Adarrabi o hacia el río Baztan, con vistas al valle y a Francia. Si viajas en otoño, el hayedo se tiñe de oro y el ambiente se pone aún más mágico.

Dónde reponer fuerzas (sin vender el alma)

Después de tanto misterio, toca sustento vasco-navarro de calidad.

  • Sidrería-restaurante Basterretxea (en el centro, muy cerca de las cuevas): sidra de txotx recién escanciada, tortilla de bacalao, chuletón a la brasa y postres caseros. Ambiente rústico, raciones generosas y menús que incluyen sidra ilimitada. Ideal para grupos o para sentirte en una sidrería tradicional. Reserva, sobre todo en fines de semana o en temporada alta.
  • Restaurante La Cueva (junto al museo y las cuevas): cocina de kilómetro cero con toques creativos. Prueba el cordero al horno, las kokotxas de merluza o el revuelto de setas de temporada. Terraza con vistas al prado del akelarre y un toque moderno que no desentona con la magia del lugar. Perfecto para una comida tranquila y bien presentada.

Zugarramurdi no es solo un destino de Halloween prematuro. Es un pueblo que abraza su pasado oscuro para convertirlo en encanto, folklore vivo y una invitación a cuestionar qué es real y qué leyenda. Ve en verano para las fiestas o en otoño para los colores del bosque. Pero sea cuando sea, prepárate: al salir de las cuevas, mirarás dos veces a las sombras… por si acaso alguna bruja aún ronda por ahí.

¿Tienes una tienda, un bar, un restaurante o un local comercial en Pamplona o alguna localidad de Navarra?

¿Quieres salir en nuestra sección de Comercio Local y que miles de personas conozcan todo lo que ofreces con una noticia y fotografías hechas por profesionales?

Escríbenos a esta dirección y hablaremos contigo para contactar cuando antes: [email protected]


Apóyanos para seguir realizando periodismo independiente.


  • Los comentarios que falten el respeto y que no se ciñan al tema de la noticia, podrán ser eliminados.
  • Cada usuario será el único responsable de sus comentarios.
El pueblo de Navarra que esconde brujas en sus cuevas milenarias y aún vibra con aquelarres