Una tesis doctoral en la Universidad Pública de Navarra (UPNA) ha estudiado en profundidad el modelo de gobernanza del Programa de Renta Mínima de Navarra, uno de los sistemas más consolidados del panorama nacional. La investigación ha sido defendida por la graduada en Trabajo Social Maite Huerta Tardío.
El trabajo, titulado “La gobernanza de los Programas de Renta Mínima: Un análisis en profundidad del caso de la Comunidad Foral de Navarra”, se ha centrado en la Comunidad Foral por la trayectoria de su programa y por su voluntad explícita de convivir con el Ingreso Mínimo Vital.
La tesis doctoral en la UPNA ha sido dirigida por la profesora Lucía Martínez Virto, de la Universidad Pública de Navarra, y por el profesor Laureano Martínez Sordoni, de la Universidad Complutense de Madrid. Además, se enmarca en un proyecto I+D+i de Generación de Conocimiento sobre los retos de gobernanza y gestión inclusiva de los programas de renta mínima en el nuevo contexto social e institucional.
Este proyecto ha sido financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, la Agencia Estatal de Investigación y la Unión Europea. Su referencia es PID2021-125710OA-C22.
Según ha explicado Maite Huerta, los Programas de Renta Mínima nacieron como la última red de protección económica frente a la pobreza y la exclusión social. Desde su puesta en marcha, a principios de los años noventa, han tenido que afrontar distintos retos de adecuación.
Cada comunidad autónoma ha desarrollado su propio modelo, lo que ha generado una amplia variedad de prestaciones económicas y de sistemas autonómicos de inclusión. La autora ha recordado que estas ayudas se diseñaron para asegurar unos ingresos mínimos a quienes quedaban fuera del mercado laboral.
Sin embargo, el contexto social ha cambiado. Huerta ha señalado que, en la actualidad, tener un trabajo no garantiza siempre salir de la pobreza y que una parte importante de las personas beneficiarias tiene serias dificultades para acceder a un empleo estable y de calidad.
Este escenario ha alimentado debates y prejuicios que vinculan estas prestaciones con la dependencia, la cronicidad o la pasividad de quienes las reciben. La tesis ha analizado precisamente estas percepciones y el papel que pueden desempeñar las políticas de inclusión para superarlas.
Durante la pandemia, y dentro de las medidas del Escudo Social, se aprobó a nivel estatal el Ingreso Mínimo Vital. Esta prestación nació con el objetivo de reducir el impacto de la fragmentación y de la desigualdad territorial del sistema de garantía de rentas.
El Ingreso Mínimo Vital también buscaba mejorar las oportunidades de inclusión de las personas beneficiarias. No obstante, su implantación ha tenido que convivir con una diversidad de prestaciones autonómicas ya existentes.
En ese contexto, cada territorio ha desarrollado sus propias dinámicas de convivencia con la prestación estatal. En el caso de Navarra, la investigación ha puesto el foco en el Programa de Renta Garantizada, desde su última modificación normativa en 2016 hasta 2024.
El objetivo principal de la tesis doctoral en la UPNA ha sido examinar el modelo de gobernanza de estos programas de renta mínima. Para ello, Maite Huerta ha utilizado el caso de Navarra como estudio de referencia.
La autora ha adoptado una metodología mixta, con técnicas cuantitativas y cualitativas. Entre ellas destacan la encuesta, la entrevista y el análisis de fuentes secundarias académicas, normativas y estadísticas.
Uno de los principales aportes de la investigación ha sido el diseño de una rejilla analítica. Esta herramienta permite identificar distintos niveles, ejes e ítems de análisis para profundizar en las dinámicas de gobernanza generadas en torno a las políticas de inclusión.
La propuesta se ha elaborado a partir de una revisión exhaustiva de la literatura científica internacional y nacional. Después, ha sido aplicada de forma experimental sobre el trabajo de campo empírico y sobre fuentes secundarias.
El análisis ha permitido profundizar en la gobernanza del programa de Renta Garantizada y valorar la utilidad de la herramienta diseñada. También ha evidenciado el notable grado de consolidación que distingue al programa navarro.
Por un lado, el estudio del proceso de convivencia y armonización entre la Renta Garantizada y el Ingreso Mínimo Vital ha mostrado la solidez del modelo de Navarra. Por otro, el análisis territorial ha llevado a la autora a señalar la necesidad que existía de implementar una prestación suelo a nivel estatal.
En este marco, se han impulsado en el ámbito autonómico distintas iniciativas para promover los procesos de inclusión social de las personas perceptoras. Entre ellas destacan estrategias de innovación en materia de gobernanza, como la integración de servicios.
La investigación ha citado los proyectos piloto ERSISI, AUNA y PAISS. Estas iniciativas se han orientado a la atención integrada entre servicios sociales, empleo y salud.
La tesis también ha utilizado el enfoque de la sociología de las emociones para estudiar el impacto del programa de Renta Garantizada en la trayectoria vital de las personas beneficiarias. Se trata de una dimensión poco explorada en estudios anteriores, según ha apuntado la autora.
En ese análisis, Huerta ha examinado las emociones que emergen con mayor intensidad y frecuencia durante la participación en el programa. Entre ellas destacan la incertidumbre, el miedo y la vergüenza.
El trabajo ha permitido identificar las principales barreras de exclusión y las estrategias que resultan más eficaces para promover procesos de intervención con personas que acumulan distintas vulnerabilidades. La perspectiva empleada ha sido la del trabajo social.
Los resultados muestran que los procesos de salida de la exclusión no dependen solo de factores personales. También están condicionados por elementos estructurales que marcan las oportunidades reales de inclusión.
En particular, Maite Huerta ha explicado que “la asignación histórica de las responsabilidades de cuidados sobre las mujeres condiciona de manera decisiva sus trayectorias de participación en estos programas y sus oportunidades de superar la exclusión”. Por ello, ha planteado esta cuestión como una línea de investigación prioritaria de futuro.
La autora ha defendido que la rejilla analítica constituye una de las contribuciones más relevantes de su investigación. A su juicio, tiene valor académico y resulta adecuada para examinar la gobernanza en el marco de las políticas de inclusión.
Además, la tesis sostiene que este enfoque contribuye a eliminar prejuicios y estereotipos atribuidos a las personas beneficiarias de estas prestaciones. También subraya el papel inclusivo de los programas de rentas mínimas.
Maite Huerta Tardío es graduada en Trabajo Social desde 2019, Máster en Intervención Social con Individuos, Familias y Grupos desde 2021 y miembro del equipo de investigación ALTER. Cuenta también con el Diploma de Experto en Infancia y Familia y la Especialidad en Investigación Social Aplicada.
A lo largo de su trayectoria académica, ha profundizado en el ámbito del trabajo social, los servicios sociales y las políticas de inclusión. Además, ha participado en 6 proyectos de investigación de ámbito europeo, nacional y regional.
Durante su proceso formativo, ha realizado tres estancias internacionales de investigación en Portugal, Irlanda y Argentina, y una estancia nacional en la Universidad de La Rioja. También ha asistido a 5 congresos nacionales y a 9 internacionales.
Huerta ha participado en 10 obras colectivas y en 2 artículos de revista. Asimismo, ha colaborado en tareas docentes durante cuatro cursos académicos y ha formado parte del grupo de trabajo de la UPNA implicado en el proceso de acreditación del sello Human Resources for Excellence in Research, otorgado por la Comisión Europea.