La negociación en
Volkswagen Navarra ha entrado en una fase de máxima intensidad. Sin comunicados oficiales que confirmen un giro, distintas fuentes sitúan esta semana como un periodo de contactos continuos para
desatascar el conflicto abierto en Landaben.
El desencadenante ha sido doble. Por un lado, la Inspección de Trabajo ha dictado la conversión a indefinidos de 93 trabajadores eventuales. Por otro, una sentencia en primera instancia ha puesto en cuestión el sistema de pagas de rendimiento y objetivos, al considerarlo “discriminatorio”.
La combinación de ambos frentes ha alterado el marco de estabilidad que venía operando en la planta, la mayor industria de la Comunidad foral. El choque ha afectado directamente a los acuerdos que la empresa mantenía con la mayoría social —UGT y CC OO— para mantener el plan de prejubilaciones y reforzar la plantilla eventual con unas 400 incorporaciones ligadas al arranque de dos modelos eléctricos.
En ese escenario, la dirección ha trasladado que el equilibrio pactado con el último convenio quedaba tocado y que era necesario reabrir parte de lo acordado, especialmente en lo relativo a las pagas. Según relataron la semana pasada fuentes sindicales, llegó a ponerse encima de la mesa incluso un Expediente de Regulación de Empleo para rescindir 73 contratos con la idea de crear margen y poder sostener las prejubilaciones.
Sobre la resolución de Inspección de Trabajo, los sindicatos explicaron que una parte de esas conversiones ya se había materializado: 20 de los 93 eventuales habrían pasado a indefinidos mediante contrato de relevo. Los otros 73, siempre según esas fuentes, seguirían el mismo recorrido en los próximos meses. La actuación de Inspección se produjo tras una visita solicitada por ELA y LAB.
La presión ha aumentado todavía más después de que trascendiera un incremento de la carga de trabajo: la producción anual crecerá en 5.800 coches. Ese volumen extra, sostienen las mismas fuentes, obliga a ganar tiempo y a encontrar una salida rápida para evitar que la tensión interna acabe afectando al ritmo de fabricación.
Con ese telón de fondo, UGT y CC OO han vuelto a pedir a la empresa que cierre cuanto antes ambos asuntos —eventuales y pagas— para retirar obstáculos al calendario industrial, incluidas las prejubilaciones y el lanzamiento de los eléctricos.
En el ámbito sindical se interpreta la asignación de más producción como una señal de confianza de Alemania hacia la fábrica navarra, un mensaje que, defienden, conviene aprovechar para apuntalar estabilidad. Mientras tanto, la negociación continúa sin anuncios, pero con la expectativa de que el acuerdo pueda llegar en los próximos días si las posiciones terminan de acercarse.