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COMERCIO LOCAL

Pastelería Gayarre, la emblemática churrería de Pamplona que resiste al paso del tiempo

Desde 1960, este local de la calle Olite alberga a diferentes generaciones de familias. 

Pastelería Gayarre, en la calle Olite número 20 de Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY
Pastelería Gayarre, en la calle Olite número 20 de Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY

En la calle Olite número 30 de Pamplona se encuentra la pastelería Gayarre, un local coqueto transitado por generaciones de familias. El chocolate con churros es lo que ha ido dando fama a este negocio durante tantos años. 

Abrió en 1960 y desde entonces, esta céntrica pastelería no ha perdido la misma esencia de aquella época. La pastelería Gayarre es un negocio familiar y actualmente lo dirige Jesús Aspurz Gayarre, sobrino de las fundadoras de este local. 

El local lo abrieron dos tías del actual dueño, dos hermanas de Urzainqui con apellido Gayarre, común al Valle del Roncal. "Eran dos mujeres de una generación increíble. Vinieron a Pamplona y se metieron en esta aventura. En aquellos años, dos mujeres con un negocio era muy difícil, no era lo normal", explica Jesús Aspurz. 

Desde entonces, comenzó a afianzarse una clientela muy fiel tanto de familias como amantes de los churros y la familia Gayarre ofrecía su mejor versión cada día. 

Pastelería Gayarre, en la calle Olite número 20 de Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY
Pastelería Gayarre, en la calle Olite número 20 de Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY

Jesús Aspurz creció entre esas calles y también en la pastelería. "Cuando éramos pequeños ayudábamos en vacaciones. A mí me gustaba mucho y con 18 años empecé a trabajar aquí, cuando volví de la mili, con 21 años, ya empecé a trabajar más en serio", detalla. 

Después, sus tías se jubilaron dejando en buenas manos el negocio, que continúa teniendo el mismo ambiente de cuando abrió. "Hicimos una reforma hace 30 años, pero se mantiene la esencia de antes. Soy un romántico de lo de antes, no me gusta la típica idea de todas las cafeterías que son iguales", se sincera Jesús Aspurz. 

Pastelería Gayarre, en la calle Olite número 20 de Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY
Pastelería Gayarre, en la calle Olite número 20 de Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY

En la pastelería Gayarre también le acompañan a Jesús dos dependientas. "Estoy muy contento con ellas, son como de la familia. Llevan muchos años, la gente les conoce. Es todo muy familiar". 

En un lado del local, hay un peso antiguo y algunos objetos también de la época. Antes incluso era habitual ver en el escaparate juguetes de aquellos años. "Había una empresa de Zaragoza que traía juguetes. Vendíamos mucho. Las familias venían con los niños. Todo aquello, hace 20 años esa empresa cerró", cuenta. 

Tanto el tiempo como los hábitos de vida de la gente han ido cambiando. Sin embargo, la costumbre de tomar un buen chocolate con churros no ha cambiado. "Tenemos una clientela muy fiel. Es algo increíble, vienen los nietos y los biznietos. Antes te llevaban a merendar y de premio tenías chocolate con churros. Ahora hay otros negocios y es diferente. Se sigue manteniendo las costumbres, pero han cambiado los hábitos", confirma el dueño. 

También es habitual en este local celebrar cumpleaños, en la parte de arriba cuenta con una pequeña zona con más mesas y sillas. 

La pastelería Gayarre no ha cambiado la fórmula de los churros, pero ha ido añadiendo nuevos productos como bizcochos, fritos caseros, tostadas. "Todo es artesanal y no tenemos nada congelado. Mantenemos lo de siempre", explica Jesús, que añade que siempre procuran utilizar lo artesanal. 

Una de las impulsoras de la pastelería Gayarre tiene 92 años y aunque su movilidad es reducida, sigue tomando su chocolate a diario. Durante la entrevista en el local, entre los clientes también se encontraba una mujer de 95 años junto con los suyos disfrutando del chocolate. Cuenta Jesús, que como ella, hay muchas personas mayores que continúan con la tradición. 

Pastelería Gayarre, en la calle Olite número 20 de Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY
Pastelería Gayarre, en la calle Olite número 20 de Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY

"Me encanta la relación social con la gente. Es un nivel de confianza que somos como una familia grande. Eres una referencia en el barrio y es lo más bonito. La relación personal con toda la gente, es un ambiente muy bonito. Es verdad que también se ha perdido un poco eso, la gente va a todos los sitios corriendo", detalla Jesús. 

En invierno suele acudir más gente en busca de un lugar caliente aunque en verano incluso muchos se animan a comer los churros, que son una referencia para muchas personas


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Pastelería Gayarre, la emblemática churrería de Pamplona que resiste al paso del tiempo