• domingo, 05 de abril de 2026
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COMERCIO LOCAL

Hay relevo asegurado en la tienda más dulce de Pamplona: ”La miel más cara que tenemos es de Nueva Zelanda”

El establecimiento abrió hace casi 16 años, el 20 de marzo de 2010, y desde entonces ha ido ampliando su propuesta. 

Alberto Montoya y su hija Marta en la tienda La Colmena en el casco viejo de Pamplona. Navarra.com
Alberto Montoya y su hija Marta en la tienda La Colmena en el casco viejo de Pamplona. Navarra.com

Alberto Montoya Mindeguía y su hija Marta Montoya Ruiz se han convertido en un tándem perfectamente engrasado en uno de esos comercios que no se olvidan fácilmente en Navarra. Padre e hija trabajan codo con codo y han asegurado el relevo familiar en un negocio muy poco común en la ciudad: un espacio dedicado de lleno al universo de las abejas, con la miel como gran protagonista y con una clientela que busca desde sabores concretos hasta productos para cuidarse.

Ese proyecto tiene nombre y dirección: La Colmena, en pleno casco viejo de Pamplona, en la calle Hilarión Eslava 3. A pocos metros de tiendas de toda la vida de la zona, como Deportes Zariquiegui o Foto Mena, este establecimiento se ha hecho un hueco con una especialidad clara: es la única tienda especializada en miel en toda la ciudad, y además funciona como centro de apiterapia.

Aquí no se entra solo a comprar un tarro. La idea, explica Alberto, es acercar “los productos de la colmena destinados a mejorar el estado de salud de manera saludable”, inspirándose en lo que ya vio en otros países europeos.

Él mismo cuenta que el origen del proyecto tuvo mucho de experiencia personal: tiene casi 61 años y recuerda que arrastraba “un problema serio de lumbares en la columna vertebral”, le propusieron una operación y, “a partir de trabajar con las abejas y recibir picaduras”, mejoró. “Fue una inspiración para comenzar este proyecto”, ha relatado a Navarra.com.

La tienda abrió hace casi 16 años, el 20 de marzo de 2010, y desde entonces ha ido ampliando su propuesta. Alberto insiste en que La Colmena es “un centro de apiterapia” y lo explica con ejemplos muy directos: “Si tenemos una enfermedad o un estado carencial podemos tomar jalea real y eso es hacer apiterapia. Si tenemos un dolor por desgaste, la apiterapia nos puede ayudar”. En el mostrador conviven “complementos alimentarios como miel, jalea, polen y propóleo”, además de cera, distintos complementos y hasta trajes de protección para quienes trabajan con colmenas.

El relevo, además, ya no es una promesa: es una realidad. “Mi hija Marta lleva tres años y medio. Estaba yo solo y ahora hemos aumentado la familia. Nos compenetramos muy bien. Ha aprendido mucho, hacemos talleres de formación y charlas”, explica Alberto, que también recuerda que se inspiró en “una tienda que hubo en la plaza de la Cruz que también se llamaba La Colmena y que luego desapareció”.

Marta Montoya Ruiz, de 28 años, confirma esa buena sintonía y pone el foco en el trato y en el producto, dos claves del negocio. “Muy bien. Muy contentos en el casco viejo con los vecinos. Nos tratan muy bien. Poco a poco nos hacemos un hueco. Los clientes están contentos con el trato”, comenta. Y destaca uno de los “rituales” de la tienda: “Pueden probar la miel, donde tenemos 15 tipos diferentes. La atención es personalizada”.

En cuanto a la miel, el abanico va de lo más cercano a lo más exótico, con precios que también sorprenden. Alberto subraya que hay miel de Navarra “por supuesto” y enumera procedencias muy concretas: San Martín de Unx, Bera de Bidasoa, el Perdón, Navascués, la Valdorba y la sierra de Alaiz. A ese mapa suma mieles de fuera, como Burgos, Guadalajara, Extremadura o Galicia.

En gustos, lo tiene claro: “La mejor para mí son las oscuras”. Y en el apartado de “joyas” del estante, menciona la que encabeza el precio: “La más cara es de Nueva Zelanda a 75 euros el cuarto de kilo, muy buscada por sus propiedades antibacterianas que tienen uso médico”. Aun así, el día a día lo marca el producto cercano: “Las que más se venden son las de Navarra”.

La familia, además, tiene un tercer miembro, Óscar, hermano mayor de Marta, que trabaja en otro sector, “en una empresa de mantenimiento de fontanería y calefacción”. Alberto desliza que “podía haber sido el eje que nos falta para poner un montón de colmenas”, pero asume que cada uno ha tomado su camino: “Esto crea pasión y tiene que gustar y salir de uno mismo”. También hablan sin adornos de lo que implica: “El horario de trabajo no es cómodo y a veces nos pican abejas”, aunque lo compensan con lo que más valoran: “También lo pasamos bien disfrutando del trabajo, que no es lo de menos”.

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