He comprobado el contexto básico de las declaraciones: Joseba Asiron ha defendido que la “solución definitiva” para las personas desalojadas de Aranzadi pasa por regularizar su situación para que puedan acceder al mercado laboral, y también ha admitido que los recursos municipales son “finitos”. Además, ha enmarcado lo ocurrido como una “auténtica crisis migratoria” que supera la capacidad del Ayuntamiento.
El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, ha reclamado una regularización de inmigrantes como salida de fondo para la situación creada tras el desalojo del antiguo convento de las Agustinas, en Aranzadi, donde vivían cerca de un centenar de personas. El regidor ha reconocido que el caso supera la capacidad de respuesta del Ayuntamiento y ha admitido que los recursos municipales son limitados.
Asiron ha explicado que la solución definitiva pasa por que estas personas "puedan regularizar su situación" y acceder al mercado laboral, con el objetivo de que puedan “vivir dignamente” y “aportar a la sociedad”. Mientras tanto, ha defendido que la respuesta que puede ofrecer el Consistorio solo puede ser transitoria.
El alcalde de Pamplona ha señalado además que el Ayuntamiento ha ido actuando conforme avanzaba la situación y que no pudo medir con exactitud la dimensión del asentamiento hasta los últimos días. Según ha relatado, el número de personas presentes en el edificio cambió con rapidez y eso dificultó una planificación más precisa.
En ese contexto, ha apostado por coordinar esfuerzos con el Gobierno de Navarra y con otros ayuntamientos de la comarca para tratar de dar una respuesta conjunta. También ha planteado estudiar cada caso de manera individual, al considerar que no se trata de una situación de sinhogarismo al uso, sino de una crisis migratoria de mayor alcance.
Asiron ha descrito el desalojo como una decisión “dura” desde el punto de vista humano, aunque necesaria desde la responsabilidad institucional. Ha recordado que se trataba de un edificio municipal en ruinas y que los servicios técnicos ya habían advertido del riesgo que suponía mantener su uso en esas condiciones.
El inmueble de Aranzadi, además, tiene ya un proyecto de transformación para convertirse en una residencia de personas mayores con apartamentos tutelados y una clínica de neurorehabilitación. El alcalde ha defendido esta actuación como una recuperación de ese espacio para la ciudad.
Sobre la seguridad, Asiron ha rechazado vincular de forma directa la inmigración con la inseguridad. En su opinión, el problema no está en el origen de las personas, sino en la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran y en la falta de una respuesta estructural más amplia.
Con estas declaraciones, el alcalde de Pamplona ha situado el foco en la falta de capacidad municipal para absorber una situación de estas dimensiones y ha trasladado al Estado la necesidad de adoptar medidas de mayor alcance. La regularización y el acceso al empleo aparecen así como los dos ejes que, a su juicio, pueden ofrecer una salida estable para las personas desalojadas de Aranzadi.