POLÍTICA
"Gimeno tiene que irse": crecen las críticas y la presión contra el consejero de Educación de Chivite
Una manifestación recorre Pamplona pidiendo la dimisión del consejero
Carlos Gimeno ha vuelto a situarse este sábado en el centro de las críticas por su gestión al frente del Departamento de Educación del Gobierno de Navarra. Una nueva protesta en Pamplona ha reclamado la dimisión o el cese inmediato del consejero socialista por su falta de diálogo con la comunidad educativa.
La movilización de hoy, convocada por el sindicato LAB, ha partido del Bosquecillo y ha reunido a docentes, familias y representantes sindicales bajo un mensaje claro: la educación navarra necesita mejores condiciones laborales, más recursos y una gestión distinta. Los convocantes han acusado a Carlos Gimeno de “hacer oídos sordos” ante las demandas del sector.
La protesta ha evidenciado el creciente malestar contra el consejero de Educación de María Chivite. Los sindicatos y sectores educativos han denunciado que, tras siete años al frente del Departamento, la situación del sistema educativo navarro se ha deteriorado.
Las críticas a Gimeno no proceden solo de la calle. Su figura ha acumulado en los últimos días un rechazo político poco habitual, con reproches desde la oposición y también con tensiones dentro del propio bloque que sostiene al Gobierno de Navarra.
La oposición, integrada por UPN, PP y Vox, le ha acusado de actuar con criterios ideológicos y de atacar la libertad de elección de las familias por el intento de cierre de aulas en la enseñanza concertada. Ese asunto ha abierto una de las mayores crisis recientes en el ámbito educativo navarro.
La situación se ha complicado todavía más después de que Geroa Bai, socio del Gobierno foral, se abstuviera esta semana en el pleno del Parlamento de Navarra. Esa abstención ha permitido aprobar la proposición de ley de UPN para evitar el cierre de 14 aulas y ha provocado una fuerte crisis interna en el cuatripartito.
También desde sectores más próximos al Ejecutivo se ha cuestionado la gestión de Carlos Gimeno. Las críticas se han centrado en su falta de diálogo, su estilo unilateral y la sensación de bloqueo en la negociación con la comunidad educativa.
Los sindicatos han denunciado un aumento de la burocracia, unas ratios que consideran insostenibles y una falta de recursos para atender la diversidad en las aulas. Además, han señalado una pérdida de poder adquisitivo de alrededor del 20% en los últimos 15 años.
Otra de las reclamaciones ha sido la reducción drástica de la temporalidad en el sistema educativo navarro. Según los convocantes, en algunos sectores esta situación roza el 50%, lo que genera inestabilidad en los centros y dificulta la consolidación de equipos docentes.
Los manifestantes también han pedido aprovechar la bajada de la natalidad para mejorar las ratios en lugar de cerrar aulas. A su juicio, la caída del número de alumnos debe servir para reforzar la calidad educativa y no para aplicar recortes.
Entre los ejemplos más citados de la gestión de Gimeno han aparecido el caos en el CREENA, la polémica firma con la Fundación Alegría y la dimisión en bloque de un equipo directivo. También se ha señalado la implantación precipitada de la FP Dual sin medios suficientes.
Los convocantes han incluido además entre sus críticas los obstáculos al modelo D y la política del Departamento respecto a la red concertada. Según han denunciado, el consejero ha centrado parte de su acción en reducir la concertada mientras mantiene un discurso de protección de la pública.
La comunidad educativa ha insistido en que Navarra necesita más inversión educativa. Los sindicatos han recordado que el Gobierno foral sigue lejos del compromiso de alcanzar el 5% del PIB destinado a educación.
La presión sobre Carlos Gimeno ha aumentado en un momento especialmente delicado para el Gobierno de Chivite. Su continuidad al frente de Educación ha generado inestabilidad política y un profundo malestar en buena parte del sector educativo navarro.
Cada vez más voces consideran que el perfil del consejero y su forma de dirigir el Departamento no responden a las necesidades reales de la educación navarra. La protesta de este sábado en Pamplona ha vuelto a poner sobre la mesa una exigencia directa: “Gimeno tiene que irse”.