Enric ha afrontado el tramo final de su tratamiento contra el cáncer con una mezcla de rutina, tensión y alivio. Tiene 14 años y llegó a la Clínica Universidad de Navarra tras ser derivado desde el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona por un cáncer germinal con metástasis. Desde entonces, cada jornada ha estado marcada por las pruebas, las consultas y las sesiones en el hospital.
A su lado han estado en todo momento sus padres, Ruth y Enrique, que le han acompañado en cada paso de esta etapa contra el cáncer. También en los momentos más duros. También en los más esperados. En sus últimos días de tratamiento, el recorrido ha repetido una secuencia ya conocida. Enfermería, revisiones médicas y exploraciones han abierto cada jornada antes de entrar en la sala donde Enric ha recibido una de sus últimas sesiones. Todo ha seguido un orden preciso en la Clínica Universidad de Navarra, donde cada detalle forma parte del tratamiento contra el cáncer.
Después llegó el momento de la protonterapia, una técnica de alta precisión que obliga a ajustar cada movimiento al milímetro. Enric ha afrontado una de sus últimas sesiones en la unidad de la Clínica Universidad de Navarra en Madrid, en un proceso en el que técnicos y especialistas han preparado cada paso para dirigir el tratamiento contra el cáncer al punto exacto.
Una de las imágenes más representativas de esta fase ha sido la de la máscara termoplástica que ha utilizado durante todas las sesiones. En este tratamiento del cáncer, la inmovilización del paciente resulta esencial para reproducir siempre la misma posición. En la Clínica Universidad de Navarra, esa precisión forma parte de la base del procedimiento.
Mientras Enric recibía el tratamiento, el proceso ha sido seguido desde la sala de control por un equipo coordinado de médicos, físicos y técnicos. El reportaje refleja así cómo trabaja la Clínica Universidad de Navarra en una unidad donde la tecnología aplicada al cáncer convive con una atención muy cercana al paciente y a su familia.
La evolución de Enric no se ha limitado a la sala de tratamiento. La rehabilitación también ha ocupado un lugar importante en esta etapa. El adolescente ha trabajado con el fisioterapeuta Fabio con el objetivo de dejar atrás la silla de ruedas y recuperar la marcha, dentro de una evolución positiva durante su paso por la Clínica Universidad de Navarra.
Junto al tratamiento contra el cáncer, el papel de la familia ha sido constante. Sus padres han estado presentes en las consultas, en los desplazamientos por el hospital y en las horas de espera. Esa compañía diaria ha formado parte del camino de Enric en la Clínica Universidad de Navarra, donde el apoyo emocional ha ido de la mano de la atención médica.
El final de esta etapa ha llegado con uno de los gestos más simbólicos. Enric ha tocado la campana que marca el cierre del tratamiento contra el cáncer. Después han llegado los abrazos con su familia y con los profesionales de la Clínica Universidad de Navarra que le han acompañado durante estas semanas en Madrid.
La historia aparece recogida en un reportaje publicado por la revista de la Clínica Universidad de Navarra, El trabajo se centra en los dos últimos días de Enric en la Unidad de Protonterapia del Cancer Center de la Clínica Universidad de Navarra en Madrid y retrata, desde dentro, cómo ha sido el final de su tratamiento contra el cáncer.