SOCIEDAD
La actividad que ha unido a estudiantes de la Universidad de Navarra y niños con necesidades especiales
Se trata de un proyecto de innovación pedagógica dirigido por el profesor Apolinar Varela, con la participación de docentes.

Estudiantes del grado en Magisterio de Educación Primaria de la Universidad de Navarra han participado en una jornada de senderismo inclusivo en la Sierra de Urbasa, junto a niños y niñas con trastorno del espectro autista (TEA), miembros de la Asociación Navarra de Autismo (ANA).
La actividad, celebrada recientemente, ha tenido como objetivo fomentar una educación física verdaderamente inclusiva desde la etapa universitaria.
La salida al medio natural ha permitido al alumnado de las menciones en Educación Física y Atención a la Diversidad experimentar de forma práctica cómo adaptar una actividad física a las distintas capacidades de los participantes.
Todo ello en un entorno privilegiado como Urbasa, uno de los espacios naturales más emblemáticos de Navarra.
Se trata de un proyecto de innovación pedagógica dirigido por el profesor Apolinar Varela, con la participación de docentes de distintas disciplinas como Leyre Gambra, Sergio Recalde (Club de Montaña de la Universidad), Fermín Milagro (Centro de Investigación en Nutrición), Ana Villarroya (Instituto BIOMA), y Andrea Villegas, docente del IES Alaitz y experta en este entorno natural.
“Este tipo de salidas permiten a los alumnos de Educación comprender de manera práctica cómo adaptar el entorno a las necesidades de todos los niños”, ha explicado Leyre Gambra. “Aprenden a diseñar estrategias inclusivas reales, como el uso de pictogramas o la planificación de rutas accesibles, fomentando así una educación verdaderamente inclusiva”.
La iniciativa también responde al propósito de mejorar el acceso de personas con TEA a la actividad física, dado que la participación deportiva entre personas con discapacidad sigue siendo significativamente más baja que en el resto de la población.
Para el profesor Apolinar Varela, este tipo de experiencias resulta esencial: “Ayuda a los universitarios a aterrizar los contenidos teóricos sobre Educación Física en el Medio Natural y refuerza el aprendizaje interdisciplinar cuando se trabaja junto a la mención de Atención a la Diversidad. Esto promueve una sensibilidad real hacia la inclusión en cualquier contexto educativo”.
Tanto los estudiantes como los miembros de ANA han disfrutado de una jornada lúdica y formativa. “Ha sido una experiencia muy enriquecedora. Se han generado espacios de aprendizaje y empatía. Hemos confirmado que la inclusión es posible si se planifica adecuadamente”, ha añadido Gambra.
Por su parte, Varela ha subrayado la satisfacción que ha supuesto compartir una jornada con las familias y los profesionales de ANA. “Recibir su agradecimiento es el mejor reconocimiento. Nos anima a seguir trabajando y a pensar ya en nuevas propuestas para el futuro”.