El Pacharán Navarro afronta una campaña favorable y la previsión apunta a que la producción supere ligeramente los 3 millones de litros, pese a un verano condicionado por las sucesivas olas de calor y la escasez de precipitaciones. La recolección de la endrina se ha adelantado cerca de diez días y ha comenzado durante la primera semana de septiembre.
La Indicación Geográfica Pacharán Navarro mantiene así unas perspectivas positivas después de una primavera con abundante floración y un buen cuajado del fruto. Las lluvias registradas durante la segunda quincena de abril y la primera mitad de mayo han contribuido a consolidar una cosecha que el sector considera favorable.
Las condiciones meteorológicas posteriores, sin embargo, han dejado huella en el fruto. Las altas temperaturas registradas desde finales de mayo y la falta de lluvia han afectado de manera diferente a los endrinos silvestres y a las plantaciones cultivadas.
En los endrinos silvestres, el arañón presenta un tamaño inferior y una parte de los frutos ha acabado cayendo al suelo como consecuencia del estrés hídrico. En las explotaciones cultivadas, en cambio, el riego ha permitido conservar la producción en los árboles, aunque las endrinas también tienen un calibre menor.
"El riego nunca llega a sustituir totalmente al agua de lluvia, por ello los frutos son pequeños, pero la atención de los agricultores y agricultoras aportando el agua necesaria consigue que la producción se mantenga en el árbol", ha explicado el presidente de la IG Pacharán Navarro, Adrián Subía.
El técnico de fruticultura de INTIA, Carlos Marzo, también ha destacado la evolución favorable de la campaña desde el punto de vista sanitario. "Se ha dado un buen cuajado del fruto y no ha habido anomalías respecto a la incidencia de plagas y enfermedades, por lo que ha sido una campaña sana", ha señalado.
Pese a las dificultades provocadas por el calor y la sequía, las expectativas del sector no han cambiado de forma sustancial respecto a las existentes durante la primavera. "Seguimos con la misma impresión que tuvimos durante la época de floración. Vamos a tener una buena producción", ha afirmado Adrián Subía.
El menor tamaño de las endrinas tampoco tiene por qué traducirse en un peor resultado para el producto elaborado. Según ha destacado Subía, esta circunstancia puede incluso aportar determinadas características positivas al Pacharán Navarro.
"La sequía, al menos, nos aportará algo beneficioso: con un menor tamaño de fruto nuestros pacharanes tendrán un color más vivo y resultarán más aromáticos", ha subrayado el presidente de la Indicación Geográfica.
La previsión de producción se sitúa de nuevo alrededor de una cifra que se ha mantenido con bastante regularidad durante los últimos años. La secretaria del Consejo Regulador de la Indicación Geográfica Pacharán Navarro, Alexia Zabalza, ha explicado que los 3 millones de litros constituyen una referencia relativamente estable.
"La cifra de 3 millones de litros viene siendo relativamente estable durante las últimas campañas, con variaciones inferiores al 10% en función de la evolución del cultivo y la cosecha disponible", ha indicado Zabalza.
Actualmente, un total de 24 agricultores cultivan endrinas destinadas a la IG Pacharán Navarro en Navarra. La superficie dedicada en exclusiva al endrino alcanza las 138,30 hectáreas en la Comunidad Foral.
A la producción agrícola se suman las seis empresas inscritas actualmente en el registro de la Indicación Geográfica: DZ Licores (Destilerías Zoco), Destilerías La Navarra, Licores Baines, Hijos de Pablo Esparza (Basarana), Licores Azanza y Licores Ordoki.
Los datos sobre la nueva cosecha se han dado a conocer este 18 de septiembre de 2026 en una comunicación fechada en Villava, en vísperas de otra cita importante para el sector. La Indicación Geográfica participará próximamente en un encuentro nacional destinado a abordar el futuro, el origen y la calidad de las bebidas espirituosas con protección geográfica.
El presidente de la IG, Adrián Subía, intervendrá en la quinta edición del Barcelona Liquor Symposium, que tendrá lugar en Barcelona los próximos 30 de septiembre y 1 de octubre. Durante el encuentro defenderá la importancia del origen y de la calidad de bebidas como el Pacharán Navarro y asumirá además la presidencia de la asociación de Indicaciones Geográficas de bebidas espirituosas de España.
La IG Pacharán Navarro estará también presente el 1 de octubre en la próxima reunión de la Conferencia de Consejos Reguladores de Indicaciones Geográficas de Bebidas Espirituosas, organizada de forma paralela al Barcelona Liquor Symposium.
La cita incluye una actividad dirigida al público especializado con la que se pretende acercar las características del Pacharán Navarro y su vinculación histórica con Navarra. El sector quiere aprovechar este foro para reivindicar el papel que desempeñan las indicaciones geográficas en la conservación del origen de los productos.
"Las indicaciones geográficas son también muy importantes socialmente: hablan de la riqueza cultural del territorio, y a la vez promueven el desarrollo económico tanto a través de la producción primaria como con su elaboración y comercialización", ha explicado Subía.
El presidente de la IG ha señalado que la Conferencia de Indicaciones Geográficas de Bebidas Espirituosas permite abordar conjuntamente los retos que afectan a estos productos. Su objetivo, ha añadido, es "tratar de ayudar a garantizar el mantenimiento de toda la riqueza que aportan", una tarea que considera cada vez más compleja en un contexto de globalización.
El Pacharán Navarro es una bebida espirituosa de baja graduación, entre 25 y 30 grados, obtenida mediante la maceración de las endrinas en un anisado siguiendo el sistema tradicional de elaboración. Se trata de una bebida estrechamente vinculada a Navarra y con una larga tradición en la Comunidad Foral.
Las endrinas utilizadas proceden del arbusto Prunus spinosa, una especie de naturaleza silvestre especialmente abundante en las zonas de montaña de Navarra. Además de las plantas que crecen de forma natural, la Comunidad Foral cuenta con explotaciones dedicadas específicamente a su cultivo.
Desde 1987, Navarra se ha convertido en la única zona de Europa donde, además de encontrarse endrinas silvestres, también se cultivan para elaborar Pacharán Navarro con Indicación Geográfica. Este modelo se ha desarrollado gracias al trabajo conjunto de la industria elaboradora y de los agricultores locales.
Desde Villava, la Indicación Geográfica ha puesto así el foco tanto en una cosecha marcada por el calor como en los próximos retos del sector. La recogida del arañón continuará con una producción que, según las previsiones actuales, permitirá volver a situar la elaboración del Pacharán Navarro por encima de los 3 millones de litros.