• lunes, 08 de junio de 2026
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SOCIEDAD

La Universidad de Navarra celebra una de sus ceremonias más solemnes con 157 nuevos doctores de 23 países

La rectora María Iraburu ha defendido la investigación como motor de la vida universitaria en una ceremonia celebrada en el Aula Magna.

Foto de grupo de los nuevos doctores junto a la rectora y vicerrectores. MANUEL CASTELLS / UNIVERSIDAD DE NAVARRA
Foto de grupo de los nuevos doctores junto a la rectora y vicerrectores. MANUEL CASTELLS / UNIVERSIDAD DE NAVARRA

La Universidad de Navarra ha celebrado el acto de investidura de 157 nuevos doctores procedentes de 23 países, entre ellos Estados Unidos, China, Congo o Irán. Los investigadores han llenado el Aula Magna con los colores de las 15 facultades y escuelas en las que han defendido su tesis durante el último año.

La ceremonia ha reunido en Pamplona a una nueva promoción de doctores en uno de los actos académicos más relevantes de la Universidad de Navarra. La rectora, María Iraburu, ha subrayado que esta celebración refleja “de algún modo la propia identidad de la Universidad”.

“La investigación es ese motor, ese corazón palpitante que mueve la vida universitaria; y las tesis doctorales son la expresión más adecuada del compromiso de una universidad con la investigación”, ha destacado la rectora durante su intervención.

Iraburu ha recordado también al profesor Albareda, antiguo rector de la Universidad, quien describía la investigación como “una combinación de laboriosidad, orientación y estímulo”. A partir de esa idea, la rectora ha explicado que el trabajo investigador exige intensidad, rumbo y entusiasmo.

“La combinación de estos tres elementos: trabajo intenso, orientación bien definida e impulso entusiasta, da como resultado una forma de ser, una forma de enfrentarse a los problemas y al mundo”, ha afirmado María Iraburu ante los nuevos doctores.

La rectora ha dedicado parte de su discurso a definir la actitud propia de quienes investigan. “Los verdaderos investigadores son inquisitivos y exigentes y lentos en los juicios, porque saben que la verdad es algo que se anhela y se busca con esfuerzo, no una posesión que se adquiere o un arma arrojadiza”, ha asegurado.

En ese sentido, Iraburu ha defendido que la investigación universitaria es también una manera de servir. La ha definido como “una peculiar forma de servir a la sociedad y de aportar a la resolución de sus problemas y necesidades: es lenta, es profunda, es eficaz, es discreta”.

El acto de investidura ha contado también con la intervención de Ana Sánchez-Ostiz, catedrática de la Escuela de Arquitectura y madrina de la promoción de doctores. La profesora ha señalado que esta ceremonia “celebra una de las cimas de la vida universitaria”.

Sánchez-Ostiz ha comparado el proceso de una tesis doctoral con la arquitectura. “Al igual que un rascacielos no nace en las alturas, una tesis doctoral tampoco. No comienza con una respuesta brillante ni con un título, sino con horas silenciosas de trabajo, de lectura, de ensayo y error”, ha reflexionado.

La madrina de la promoción ha recurrido además a Vitruvio, que escribió que toda buena obra debe ser firme, útil y bella. Desde esa referencia, ha animado a los nuevos doctores a aplicar esa idea tanto a su investigación como a su vida.

“Que vuestra investigación, y vuestra vida, sea también así: firme en sus cimientos, útil a quienes la necesiten y bella en su propósito. Que roce el cielo, sí, pero sin olvidar nunca el suelo que la sostiene”, ha señalado Sánchez-Ostiz.

Por su parte, Celia Pinedo, doctora por la Facultad de Derecho y representante de la promoción de nuevos doctores, ha centrado su discurso en el valor del silencio durante el proceso de elaboración de una tesis. Ha explicado que todos los investigadores, con independencia de sus métodos, han conocido ese espacio de concentración.

“Sean cuales fueren nuestros métodos de investigación, todos hemos experimentado ese silencio que acompaña al pensamiento profundo, al estudio riguroso”, ha afirmado Pinedo en el Aula Magna de la Universidad de Navarra.

La nueva doctora ha destacado también cómo los años de doctorado permiten descubrir la belleza en el cuidado de los detalles. En su intervención, ha valorado el papel de la comunidad universitaria y de quienes hacen posible la actividad académica e investigadora.

“En un mundo donde todo vale y todo está bien, la Universidad sigue cultivando la perfección: el saludo siempre amable y el trabajo impecable de todo el personal; la categoría del profesorado y de quienes sostienen, también económicamente, el contenido y el continente”, ha señalado.

Las tesis defendidas por los 157 nuevos doctores de la Universidad de Navarra en el último año se han realizado gracias a la aportación de la Asociación de Amigos de la Universidad de Navarra y de otros organismos públicos y privados.

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