SOCIEDAD
Navarra también tiene 'playas': las once zonas de baño autorizadas para combatir el calor
El Instituto de Salud Pública del Gobierno de Navarra controla de forma habitual la calidad del agua en todas ellas.

La fama de los pamplonicas por ser unos 'meaplayas' es más que conocida. Según este dicho popular, los vecinos de Pamplona sienten cierta predilección por la costa de sus vecinos guipuzcoanos, los 'robasetas'. Que la capital navarra no tiene playa es una verdad como un puño, y esta carencia se extiende a todo el territorio de la Comunidad foral. No obstante, eso no quita para que los navarros no puedan disfrutar de un buen chapuzón en una zona de baño natural.
En concreto, el Gobierno de Navarra reconoce 11 zonas de baño autorizadas para que los navarros puedan refrescarse. Así, aquellos que opten por quedarse estos días dentro del territorio foral podrán zambullirse en las aguas de la balsa El Pulguer (Tudela), la de la Morea (Beriáin), la Foz de Benasa (Navascués), en el Manantial Agua Salada (Estella), en el Pantano de Alloz (Estella), en el Río Aragón (Carcastillo), el Araxes (Betelu), el Esca (Burgui), el Urederra (Artabia y Zudaire), y el Uztárroz (Uztárroz).
Algunas de ellas ya están abiertas al baño y son protagonistas estos días de los primeros chapuzones. Otras recibirán a los primeros bañistas a partir de julio. Para evitar aglomeraciones, en algunas de ellas es necesario reservar una cita previa.
En cada una de las once zonas de baño, y de forma previa a la temporada, se miden sobre el terreno, con una periodicidad aproximadamente quincenal, la temperatura del agua, el pH, la conductividad y la turbidez. También se anotan otros aspectos que pudieran aparecer, como aceites minerales, sustancias tensoactivas, fenoles u otros residuos varios. Además, se coge una muestra para su traslado y análisis en laboratorio. El Instituto de Salud Pública del propio Gobierno de Navarra es el encargado de realizar estos controles.
Por último, y en cada visita, se revisan las condiciones higiénico-sanitarias y las infraestructuras del entorno con el fin de verificar que tienen un mantenimiento adecuado. Frente a la creencia popular de que las zonas de baño se autorizan o no en función de su peligrosidad, cabe resaltar de que esta decisión viene dada en gran parte por las condiciones sanitarias de las aguas.
De hecho, bacterías como la E.Coli pueden producir graves problemas gastrointestinales y tienen la culpa de que algunos espacios naturales acuáticos se mantengan 'cerrados' al baño.
La Balsa el Pulguer, en Tudela, es la zona de baño más meridional de la Comunidad foral. Este humedal es de gran importancia para muchas especies de aves. En concreto, es el mayor dormidero de cigüeña común de Navarra. Además, ha sido declarada Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y Reserva Natural desde 1987. Su cercanía a las Bardenas Reales hace que el clima de esta zona sea árido e invite al baño. No en vano, registra temperaturas que rondan los 22 y 26ºC durante la época estival.
Sus aguas presentan una salinidad media-alta y son ideales para la práctica de deportes acuáticos. La zona habilitada para el baño es muy fácil de localizar porque está delimitada con unas boyas. Pasar el día en contacto con la naturaleza, darse un chapuzón en sus aguas, nadar o navegar en kayak o practicar windsurf, cualquier plan es una buena excusa para pasar el día en la balsa y disfrutar del buen tiempo.
Por su parte, la Balsa de la Morea está catalogada dentro del Inventario de Zonas Húmedas de Navarra y la calidad de sus aguas está controlada desde 1994. Para tranquilidad de los bañistas, cabe recalcar que no recibe directamente ningún tipo de vertido de aguas residuales. Por ello, las analíticas han dado en los últimos años valores de excelente calidad.
También aquí es posible disfrutar de algunos deportes acuáticos. No en vano, el lugar dispone de un embarcadero para la Escuela de Vela. Es zona de pesca y se utiliza mucho para este fin.
Bordeando la balsa, se puede pasear por un camino perimetral de 1,5 km de longitud. La temperatura de sus aguas fluctúa en verano entre los 18 y 24ºC, lo que hace apetecible zambullirse en ellas.
La piscina fluvial de la Foz de Benasa se encuentra en un paraje rodeado de naturaleza. Al igual que en el caso de la balsa El Pulguer, ha sido designado Lugar de Importancia Comunitaria (LIC). Presenta condiciones mediterráneas en un entorno pirenaico por lo que se mezclan los abetos y las carrascas en el paisaje.
Las aguas proceden del arroyo de Benasa y, mediante una tajadera, se embalsan en una piscina de hormigón. Es una zona con controles de calidad de las aguas desde 1994.
Esta poza se llena con el agua procedente de un acuífero de yesos y carbonatos y sus aguas tienen una concentración en sales muy alta. Esta zona de baño es de especial valor porque la temperatura del agua permanece constante durante todo el año y ronda los 18 ºC.
Por eso, el manantial recibe bañistas en todas las estaciones del año. La tradición dice que sus aguas tienen efectos curativos. Sobre todo, para las enfermedades de la piel.
El Embalse de Alloz, también en Tierra Estella, abarca 930 hectáreas y se sitúa a lo largo del cauce del río Salado, con un sustrato compuesto principalmente por arcillas y areniscas. Fue construido en 1930 y constituye un lugar privilegiado para disfrutar de los deportes náuticos, la pesca o el baño.
Rodeado de quejigales, pastizales, matorrales y pinos, es un punto de concentración de surfistas, wind-surfistas y piragüistas. Eso porque en la zona son habituales los vientos de fuerza tres y cuatro. La temperatura de las aguas en verano fluctúa entre los 16 y 25ºC.
Esta zona de baño apareció gracias a una presa en el río Aragón. Se encuentra en un entorno privilegiado con grandes árboles. La presa tiene 300 metros de ancho y, en los días en los que el río baja, ofrece un bonito espectáculo acuático. La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) advierte que es una zona con variaciones bruscas del nivel del agua. De ahí que sea algo peligroso el baño.
No obstante, un buen plan puede ser pasear hasta Carcastillo por la orilla del río, donde se observa el bosque de ribera y la avifauna que puebla el lugar. En un punto, denominado el estrecho, el camino pasa bajo un cortado en el que son habituales los desprendimientos en días de lluvia, así que hay que tener cuidado.
En este caso, la piscina fluvial es el resultado de un remanso originado por un pequeño azud. Las aguas provienen del macizo kárstico del Parque Natural de Urbasa-Andía. No en vano, el nacimiento del río está a menos de 4 kilómetros de la zona de baño. En la misma se pueden ver truchas y otros indicadores de la calidad de sus aguas.
La piscina fluvial de Burgui también se sitúa en un Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), en las aguas bajo la presa por la que bajan las almadías. Debido a que el río Esca es un río pirenaico, las islas de gravas que se forman año tras año. Y van cambiando de configuración y de posición cada cierto tiempo.
Se trata de un río de montaña húmeda calcárea. El lecho del mismo está configurado por gravas de tamaño mediano-grande, que son las que conforman estas islas.
La piscina fluvial es el resultado de un remanso originado por un pequeño azud. Las aguas provienen del macizo kárstico del Parque Natural de Urbasa-Andía.
En la misma zona de baño hay un puente románico desde el que es fácil ver truchas, sin duda un indicador de la buena calidad de sus aguas.
En Zudaire, la piscina fluvial es el resultado de un remanso originado por la presa de una central hidroeléctrica. Está situada en un Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y, como ocurre en el caso de Artabia, sus aguas provienen del macizo kárstico del Parque Natural de Urbasa-Andía. El sustrato es de origen sedimentario compuesto principalmente de cantos rodados, limos y arcillas.
Todavía es pronto para poder zambullirse en sus aguas, puesto que esta poza solo permanece abierta los meses de julio y agosto y mitad de septiembre.
La piscina fluvial de Uztárroz se encuentra ubicada en el pueblo pirenaico homónimo, en el valle de Roncal. En el mes de julio se colocan unos tablones de madera transversales junto al puente, que embalsan el agua y permiten disponer de la profundidad necesaria para el baño.
Las aguas son frescas. De hecho, en verano la temperatura oscila entre los 14 y los 17ºC. Esto las convierte en una solución perfecta para refrescarse en días de temperaturas extremas.