- domingo, 17 de mayo de 2026
- Actualizado 11:31
No por esperado deja de ser sorprendente que, en este país, los nacionalistas catalanes cada vez que se enfrentan a la Justicia porque vulneran la ley conviertan el hecho en un "numerito" de agitación, en una arenga de consumo interno para abundar en un víctimismo que ya no cuela.
La coalición independentista ha aprobado las conclusiones del proceso constituyente del 'Estado Catalán' afirmando que estaban avalados por su mayoría de escanos. La resolución ha salido adelante por sus 72 votos a favor. Ciutatans, PPC y PSC han votado en contra, sumando 52 votos, mientras que Catalunya Sí que Es Pot se ha abstenido.
La verdad es que me he decidido a escribir este artículo a raíz de haber escuchado las declaraciones del portavoz de ERC en el Congreso, Joan Tardá y del ex portavoz de la CUP en el Parlamento de Cataluña, David Fernández tras la visita que hicieron en la prisión de Logroño a Arnaldo Otegi.
Quien, como yo mismo, pasó la tarde y parte de la noche del domingo contemplando la sesión del Parlament catalán en la que, de urgencia, se invistió a Carles Puigdemont como nuevo -y sorprendente- president de la Generalitat, sin duda que, fuese el espectador independentista o no, acabó con un nudo en el estómago.
Tras el repudio de la CUP a apoyar su investidura, si su presencia en la vida política estuviera regida por criterios de dignidad, a estas horas, el ciudadano Artur Mas ya habría anunciado nuevas elecciones en Cataluña renunciando a presentarse como candidato a presidir la "Generalitat".