COMERCIO LOCAL
Amagoya, la cocinera que triunfa con su brasa en un pueblo de Navarra: “El cogote me sale muy rico”
Funciona especialmente bien los fines de semana, cuando suele llenarse y, según las fechas, conviene reservar con tiempo.
Un pueblo de Navarra conserva en pleno centro uno de esos restaurantes tradicionales en los que la brasa, el comedor de madera y la cocina familiar siguen marcando el ritmo. Es un local de los de siempre, especializado en carne a la brasa, pescado y platos preparados al momento, con una clientela fiel de la zona y muchos visitantes en verano.
Ese lugar es Sangüesa y el restaurante es el Asador Mediavilla, situado en la calle Alfonso el Batallador 15, muy cerca de la tienda centenaria Moda Sola y del bar El Pilar, conocido por su pincho de pimiento. Allí, Amagoya Abadía Altube, de 48 años y natural de Sangüesa, ha tomado el relevo de un negocio familiar que sus padres abrieron a comienzos de los años 80.
“Este restaurante lo abrieron mis padres, José Javier y Mari Jose, junto con mi tía Mari Carmen Abadía”, ha explicado Amagoya, que representa la segunda generación del negocio. Su padre se jubiló hace 14 años y su madre lo ha hecho hace solo tres, aunque ambos siguen echando una mano en algunos aspectos del día a día.
Desde 2014, Amagoya trabaja en la cocina, tanto con los guisos como con la brasa. “Me preguntan si lo hace mi padre y les digo que lo hago yo”, ha contado. Su padre todavía le ayuda a elegir la carne y con el ajoarriero, mientras que su madre le controla los albaranes. “Es una ayuda extra que me viene bien”, ha reconocido.
La especialidad de la casa es la carne a la brasa y también el pescado. Entre los platos que más gustan a los clientes está el cogote. “El cogote me dicen que sale muy rico”, ha señalado Amagoya. La cocinera admite que tuvo cierto miedo cuando su padre dejó la cocina por si los clientes notaban el cambio, pero la respuesta ha sido muy positiva.
“Tenía miedo tras la jubilación de mi padre por si se iba a notar en la comida y me dicen que sabe incluso mejor. Cuando me lo dicen es una satisfacción”, ha afirmado. Ese reconocimiento de los clientes ha reforzado la continuidad de un asador familiar que ha mantenido su esencia sin grandes cambios.
El restaurante funciona especialmente bien los fines de semana, cuando suele llenarse y, según las fechas, conviene reservar con tiempo. Entre semana hay menos movimiento, aunque Amagoya asegura que ahora se nota menos diferencia entre verano e invierno. “Estoy muy contenta”, ha resumido sobre la marcha del negocio.
El comedor mantiene el estilo de siempre, con madera antigua y una imagen tradicional. Amagoya no ve motivos para cambiarlo. “Si funciona, para qué lo vamos a cambiar”, ha defendido. Tampoco ha variado demasiado el menú, porque cada vez que intenta retirar algún plato los clientes se lo vuelven a pedir.
El Asador Mediavilla trabaja mucho con gente de Sangüesa, vecinos de la zona y turistas durante el verano. El local tiene un aforo de 60 personas y casi todos los clientes suelen llegar a comer a la misma hora. Por eso, en días de mucha demanda, especialmente en fiestas, Amagoya pide paciencia: “Lo hacemos todo en el momento”.
En verano, el restaurante solo cierra los lunes, aunque abre si hay una reserva importante. Entre semana ofrece comidas y los sábados también cenas. El resto de noches permanece cerrado salvo reservas para grupos de al menos 10 personas. El horario de comidas es de 13.30 a 15.30 horas y el de cenas, de 21.00 a 22.30 horas.
El local cuenta con dos menús especiales: el menú asador, de 36 euros, y el menú Mediavilla, de 42 euros. Para los grupos grandes, Amagoya pide que elijan con antelación qué quieren para picar y cuáles serán los primeros y segundos platos, una organización necesaria en una cocina que trabaja al momento.
Amagoya reconoce que llevar un restaurante en un pueblo exige una forma distinta de trabajar. “Lo que sé es lo que he aprendido de mis padres”, ha señalado. Sobre un posible relevo, prefiere no hacerse ilusiones: sus hijos han elegido otros caminos, aunque ayudan cuando hace falta. “Esto te tiene que gustar como a mí. No me importa trabajar el fin de semana, pero es muy sacrificado porque es todo el día”, ha concluido.