Hay negocios en Navarra que no necesitan grandes campañas para hacerse un nombre: les basta con un buen producto y una clientela que lo cuenta. En los últimos meses, una carnicería se ha colado en muchas conversaciones por dos razones que pesan (literalmente): premios por su ternera y cachopos XXL que se han ganado fama a base de tamaño y sabor.
Esa dirección es la Carnicería Iparla, en Zizur Mayor, que se ha convertido en un referente gracias a Óscar Preciado Larrea y su pareja, la argentina Solange Quintana Di Blasi, al frente del mostrador. Él tiene 41 años y ella 44, y desde que tomaron las riendas han apostado por una fórmula muy clara: género de calidad, elaboración propia y un punto de atrevimiento para sorprender.
La historia del local dio un giro en 2017, cuando la pareja cogió el relevo de la carnicería “tras coger el testigo de Felipe y Merche”, que se jubilaron después de casi 30 años. “Es una alegría. La verdad que la calidad de la ternera es lo que marca la diferencia”, ha explicado Óscar, convencido de que el secreto está en cuidar el producto desde el origen.
Y los reconocimientos han vuelto a confirmarlo. La carnicería ha destacado de nuevo entre las mejores de Navarra al ganar en noviembre de 2025, por segundo año consecutivo, el VIII Concurso de Maduración de Carne I.G.P. Ternera de Navarra. El premio lo han logrado con una chuleta elaborada con carne de raza Pirenaica, procedente de la Ganadería José Ignacio Bidegain, de Arrieta.
Pero si hay algo que ha disparado el “efecto llamada”, eso son sus cachopos gigantes. En Iparla se han especializado en estas piezas que salen del obrador con una variedad que no es casual: trabajan hasta 21 cachopos caseros diferentes, siempre con ternera de Navarra, y han ido afinando recetas para todo tipo de públicos.
“Vendemos productos de kilómetro cero y los 21 cachopos caseros diferentes, todos con ternera de Navarra. Vienen de toda España a pedirlos. El cachopo está de moda. Es una barbaridad lo que se vende”, han contado.
Entre las opciones que más se piden están las variedades de hongo, crema de piquillo, cebolla y brie y el gourmet XXL, que se mueve entre 600 y 800 gramos. A ese escaparate se suma otra de sus especialidades: las salchichas, que también han ido ganando protagonismo en la carnicería.
El premio ha tenido un impacto directo en el negocio, especialmente en fechas clave. “La Navidad ha ido muy bien. Mejor que el anterior tras el premio. Al ser segundo año consecutivo se nota más”, han señalado. Además, han sumado un reconocimiento añadido: “También ganamos el premio del público”. Y el salto ha sido incluso internacional, ya que, según explican, “nos han seleccionado para el concurso internacional de maduración de ternera que fue en Holanda”.
La cara menos amable del éxito es que el local se les queda pequeño. “Aquí cada vez entra más gente nueva. Está pensado ampliar, pero no hay forma”, han comentado. Mientras tanto, el ritmo es alto: “Estamos trabajando tres personas, desbordadas”. Y ponen un ejemplo que habla solo del tirón que tienen: “El lunes cogimos fiesta y teníamos más de 50 llamadas por teléfono porque parecía que habíamos cerrado, pero es que teníamos que descansar”.
Las reseñas en redes sociales han terminado de alimentar esa fama. Un cliente lo ha contado así: “Hace una semana cogimos cachopos para llevar al GP España de F1 y nos gustaron tanto que hemos vuelto a repetir para llevar a fiestas de Sarriguren. Todo un acierto”.
Otra valoración entra al detalle y se queda con un favorito: “¡Sin palabras! K-txopos de 10, la calidad de los productos habla por sí sola. He probado varios, pero el de jamón, queso brie y cebolla caramelizada se lleva todo el protagonismo. Muy buen género de carne, tiene un sabor buenísimo del dulce y salado. Con uno y unas patatas o una ensalada cenan dos personas de sobra. Hay una gran variedad de productos de elaboración propia. Muy buen trato. Mejor llamar para encargar”.
Y una tercera reseña apunta a la combinación de género y atención al público: “Un sitio estupendo, que trabajan con un muy buen género y te atienden con mucha simpatía y amabilidad. Me llevé el catxopo de morcilla y piquillo, que estaba de escándalo”.