• miércoles, 04 de febrero de 2026
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COMERCIO LOCAL

La pequeña tienda de un pueblo de Navarra a la que llega el deseado relevo: “Me lancé a la aventura y no me arrepiento”

“Se puede vivir de esto. No hacerse rico. Me llega para pagar los gastos. Voy cumpliendo, que es lo importante”, asegura con una sonrisa.

Lourdes en la tienda de arreglos de ropa Los Retokes de Estella. Navarra.com
Lourdes Angulo en la tienda de arreglos de ropa Los Retokes de Estella. Navarra.com

La jubilación de Yolanda Murugarren Suescun estuvo a punto de provocar el cierre definitivo de una pequeña tienda de arreglos que llevaba seis años atendiendo en la ciudad del Ega.

La modista, que llegó a la zona tras mudarse desde Pamplona a una casa en Lerate, veía acercarse el final de su etapa profesional con una mezcla de alivio y preocupación. Su deseo era claro: que alguien tomara el relevo y no se perdiera un oficio que cada vez está menos presente en las calles.

Ese relevo, que durante meses parecía imposible, ha llegado finalmente a Estella, donde sigue abierto el negocio Los Retokes, en la calle Wenceslao de Oñate número 22. Yolanda recordaba hace un año que el posible cierre le iba a dejar un sabor amargo.

“Me daría pena cerrar porque cada vez hay menos tiendas de este tipo y me gustaría mantener las máquinas, los hilos, cremalleras, todo”, explicaba mientras asumía que, si nadie respondía, tocaría liquidar los materiales y marcharse a casa. Y la paradoja era evidente: el problema nunca había sido la falta de clientela. “Tengo un montón de clientes. Viene muchísima gente y les da mucha pena que me vaya”, reconocía entonces.

Durante un tiempo, varias personas se interesaron por el local, aunque ninguna llegó a dar el paso. Y cuando la situación parecía encaminarse al cierre, apareció una candidata inesperada: Lourdes Angulo Valencia, de 50 años, originaria de Ecuador y vecina de Estella desde hace once.

Su historia profesional está marcada por unos cuantos giros. En España lleva 25 años y, desde 2014 regentó un bar en la plaza del Azucarero en Estella hasta la pandemia. Después trabajó en una tienda de arreglos en Pamplona durante casi cuatro años, hasta que el empleo desapareció.

En ese momento, como ella misma relata, estaba “un poco desesperada” y fue un amigo quien le avisó de que Yolanda se jubilaba. Lourdes se acercó a conocer la tienda y la decisión fue inmediata. “Vine a ver y me lancé a la aventura”, cuenta con naturalidad. Desde marzo es la nueva responsable del negocio y asegura que está “súper contenta” porque no se arrepiente ni un segundo de haber dado el paso.

Su aterrizaje en Los Retokes ha sido mucho más suave de lo que imaginaba. La tienda ya funcionaba, estaba equipada y contaba con un flujo constante de clientas fieles, algo que ha notado desde el primer día. “Ya venía con todo montado y eso me ha ayudado mucho. No he tenido que abrir de cero”, comenta mientras destaca la buena acogida. “Las clientas me han aceptado bien. Me transmiten que están muy contentas y repiten. El boca a boca hace mucho”.

Lourdes afronta esta nueva etapa con energía y trabajo a raudales. Se encarga de arreglar “cremalleras, bajos, zurcidos, poner y cortar mangas, coderas, etc.”, y reconoce que “está a tope” desde que entró. Para poder cumplir con los encargos, por las tardes baja la persiana y trabaja sola, salvo si tiene alguna cita acordada. Es su manera de mantener el ritmo. Lo suficiente, asegura, para vivir sin lujos pero con estabilidad: “Se puede vivir de esto. No hacerse rico. Me llega para pagar los gastos. Voy cumpliendo, que es lo importante”.

También tiene su vida por completo asentada en Estella. Es madre de cuatro hijos de entre 31 y 24 años; los dos más pequeños, mellizos, nacieron en Navarra. Y además cuenta con dos hermanas en Pamplona, lo que refuerza el arraigo.

De hecho, hace cuatro años que no viaja a Ecuador y reconoce que la tranquilidad y la seguridad que encuentra en la comunidad le han ganado. “Soy navarrica. Si estoy allí echo de menos enseguida la tranquilidad que tenemos aquí. El ir por la calle con tu cartera y no pasar sustos. La seguridad está muy mal allí”, explica con un punto de nostalgia.

Así, en la misma tienda donde Yolanda veía acercarse el final, Lourdes ha encontrado un nuevo comienzo. Y Los Retokes, que estuvo a un paso de desaparecer, sigue hoy cosiendo historias.

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La pequeña tienda de un pueblo de Navarra a la que llega el deseado relevo: “Me lancé a la aventura y no me arrepiento”