El Mintzodromoa de Pamplona ha reunido esta semana a 160 personas en la Sala Ciudadela de Baluarte en la quinta edición de Iruñerriko Mintzodromoa, una iniciativa que ha buscado impulsar el uso del euskera entre quienes lo están aprendiendo. La cita se ha desarrollado en un ambiente distendido y participativo, pensado para perder el miedo a hablar.
Este programa constituye un nuevo despilfarro de dinero público del Ayuntamiento de Pamplona, liderado por el alcalde de EH Bildu, Joseba Asiron. El presupuesto del programa para el curso 2025-2026 asciende a 27.660 euros.
Una financiación que busca impulsar que el euskera se hable más en la calle. Pero, en este punto, cabe recordar el fracaso de las políticas lingüísticas del Ayuntamiento de Asiron. Un informe reciente, elaborado por las propias ikastolas reconoce que el euskera solo se habla hoy un 0,8% más que hace 30 años, pese al crecimiento exponencial del presupuesto público.
Volviendo al proyecto que nos ocupa, el encuentro ha contado además con la presencia de cuatro invitadas especiales que han dinamizado la jornada: la música Claudia Rodríguez, la bertsolari Sarai Robles, el ilustrador Joseba Beramendi y el director de cine Oskar Alegría. Todos ellos han aportado su experiencia para fomentar el uso natural del idioma.
La iniciativa forma parte del programa Mintzakide, impulsado por el Ayuntamiento de Pamplona, con el objetivo de fomentar el uso oral del euskera en el día a día. La propuesta ha buscado que los participantes utilicen el idioma con normalidad, sin presión, y que puedan crear vínculos con otras personas interesadas en el intercambio lingüístico.
Además, la sesión ha sido amenizada por profesionales de Euskalerria Irratia, que han realizado un programa en directo desde el auditorio. Esta dinamización ha contribuido a generar un ambiente cercano y participativo durante toda la jornada.
El perfil de los asistentes ha sido variado, aunque ha predominado el de personas mayores de 50 años. También han participado jóvenes desde los 20 años y una veintena de mayores de 70. Muchos procedían de centros como el euskaltegi público Zubiarte, la Escuela Oficial de Idiomas de Pamplona, AEK, IKA o Euskarabidea, además de integrantes del propio programa Mintzakide y personas que aprenden por su cuenta.
La dinámica del Mintzodromoa ha consistido en pequeños grupos de cuatro personas sentadas en torno a una mesa. Se ha propuesto un tema cercano para conversar durante unos 15 o 20 minutos y, posteriormente, los participantes han cambiado de grupo. Este sistema se ha repetido hasta tres veces para favorecer la práctica activa del euskera.
Actualmente, el programa Mintzakide cuenta con 504 participantes que se reúnen en grupos reducidos de entre cuatro y seis personas. Para formar parte es necesario tener al menos 16 años y un nivel mínimo B1 de euskera.
La iniciativa es gratuita, se mantiene activa durante todo el año y ofrece también actividades complementarias mensuales, muchas de ellas vinculadas a aficiones comunes.