La presidenta de UPN, Cristina Ibarrola, ha sido elegida este viernes candidata del partido a la Presidencia del Gobierno de Navarra en las próximas elecciones y ha asegurado que su formación va a “liderar el cambio político que Navarra necesita” frente al Ejecutivo de María Chivite, al que ha acusado de “nefasta gestión” y “falta de honestidad”.
Ibarrola ha obtenido el 84,74% de los apoyos en el Consejo Político celebrado en el Hotel Castillo de Gorraiz. En la votación, Juan Ángel García Roig ha logrado el 0,56% y Diego Calderón Fernández el 1,69%, mientras que un 12,99% ha votado en blanco y no se han registrado votos nulos.
Tras su elección, ha afirmado que asume la candidatura con “energía, fuerza y muchísima ilusión” y se ha comprometido a “recorrer cada rincón” de la Comunidad foral para “ganar cada día la confianza” de más ciudadanos. En ese objetivo, ha defendido que UPN es “la única alternativa real” y ha subrayado que su partido trabaja “Navarra y punto”. “No somos la sucursal de nadie”, ha remarcado.
En su diagnóstico, Ibarrola ha sostenido que Navarra “ha dejado de ser líder” y que el aumento del gasto público ha ido acompañado, a su juicio, de un deterioro de los servicios. Ha citado como principales preocupaciones la sanidad, la vivienda, la seguridad y la atención a mayores y jóvenes, además del coste fiscal. También ha denunciado la “sombra de la corrupción” y ha hablado de “pactos oscuros” y “juegos de poder” que, según ha dicho, han manchado la imagen de la Comunidad foral.
La dirigente regionalista ha alertado del riesgo de que el descontento social se traduzca en apoyo a “partidos populistas”, con los que “se identifican en el diagnóstico”, pero “no tienen propuestas”, y ha pedido “dar mensajes claros” y “soluciones concretas” para evitar que el hartazgo se desplace a esas formaciones. En ese contexto, ha asegurado que la “ola de cambio político” es “imparable” y ha vaticinado que los navarros “van a castigar” la gestión del actual Gobierno.
Entre las medidas anunciadas, Ibarrola ha prometido “contundencia y garantías plenas” contra la corrupción. En concreto, ha planteado la paralización automática de contratos públicos y una “revisión inmediata” cuando existan reparos o votos contrarios en mesas de contratación. Ha mencionado el caso de Belate, que ha calificado de “una auténtica vergüenza”.
En vivienda, ha apostado por “multiplicar la construcción” y eliminar las zonas tensionadas, que ha definido como “un fracaso”. En sanidad, ha defendido un cambio de gestión “orientado a resultados” y una atención “ágil y cercana”. En seguridad, ha reclamado más presencia policial y más tecnología, además de “mayor dureza” con los delincuentes reincidentes.
En el plano económico y social, ha avanzado rebajas fiscales en IRPF, patrimonio y sucesiones, ayudas a la conciliación y a los jóvenes, y la gratuidad del ciclo 0-3 años para las familias que lo soliciten. También ha propuesto reformar la renta garantizada para retirar la ayuda “de forma inmediata e indefinida” a quien rechace un empleo pudiendo trabajar. Además, ha reclamado que llegue “de una vez” el Canal de Navarra a la Ribera y ha prometido apoyos al sector agroalimentario.
Ibarrola también se ha referido a la moción de censura que la apartó de la Alcaldía de Pamplona y a las palabras del exdirigente Santos Cerdán, que esta semana ha señalado que se pactó con dirigentes abertzales. Según Ibarrola, aquella moción “fue pactada por un intercambio de poder, por intereses oscuros”, y ha vinculado ese acuerdo a objetivos de terceros partidos.
Con la vista puesta en el próximo ciclo electoral, la presidenta de UPN ha apelado a la movilización interna para “romper la mayoría de minorías” que, según ha dicho, gobierna actualmente Navarra: “No queremos ser pelotón, queremos ser cabeza de carrera”. También ha reconocido que “no parece” que se vayan a adelantar las elecciones y ha afirmado que quedan 15 meses para que, a su juicio, se materialice el cambio político en la Comunidad foral.