• viernes, 01 de marzo de 2024
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SOCIEDAD

El manantial de un pueblo de Navarra al que se le atribuyen poderes milagrosos y curativos

Dice la tradición que para que surta efecto y se obren las milagrosas curaciones de sus aguas hay que cumplir un ritual.

Manantial de San Juan Xar en Igantzi. GOBIERNO DE NAVARRA
Manantial de San Juan Xar en Yanci. GOBIERNO DE NAVARRA

En las Cinco Villas de la Montaña Navarra, también conocidas por su nombre en euskera como Bortziriak, muy cerca de la frontera con Francia, hay un manantial de agua limpia y clara al que la tradición le concede poderes milagrosos y curativos

Se encuentra en plena reserva natural de San Juan Xar, en las inmediaciones de Yanci, en un espacio protegido desde 1987 por albergar el único bosque autóctono en España de carpes o Carpinus betulus, o abedulillos, como se le llama en el lenguaje común.

Para llegar a ella hay que tomar la  NA-4020 que une las localidades de Yanci y Aranaz y en el kilómetro 4,4 encontraremos un camino accesible a todas las condiciones físicas que lleva hasta una gruta-ermita. 

Para entrar hay que descender una escalinata de piedra y en su interior encontramos una estatua tallada en piedra de San Juan Bautista, al que las gentes de la zona le han tenido tradicionalmente mucha devoción. 

Gruta-ermita de San Juan Bautista en la Reserva Natural de San Juan Xar, en Yanci.
Gruta-ermita de San Juan Bautista en la Reserva Natural de San Juan Xar, en Yanci.

Junto a la cueva hay un manantial del que caen tres chorros de agua, aunque en los años de lluvia abundante pueden caer hasta cuatro. Esa es el agua que según la creencia popular, sana las afecciones de la piel.

De hecho existe una tradición que es prácticamente un rito, que consiste en beber de los tres caños de izquierda a derecha. A continuación hay que empapar un paño de tela con el agua de los tres chorros y frotarse en la parte del cuerpo con afecciones cutáneas, ya sea acné juvenil, psoriasis, queratosis, dermatitis... incluso dicen que la alopecia.

El rito no termina ahí, sino que se ha de abandonar el paño de tela en las inmediaciones de la fuente. Desde hace bastantes años, se colocó en la zona una especie de tendedero construido con madera y alambre para que los paños no convirtieran la zona en un basurero.

Cada cierto tiempo, el párroco de Yanci pasa por el lugar, recoge los paños y les prende fuego en una hoguera para que se obre el milagro.

El agua y San Juan Bautista guardan una estrecha relación, de ahí la imagen del santo en la gruta, aunque los habitantes del lugar aseguran que antes que la tradición religiosa, ya se hacían ofrendas a las ninfas del bosque, traducidas por la mitología vasca como lamiak.

Porque, claro, la cueva está en pleno bosque en el que, además de los abedulillos que le han conferido el título de Reserva Natural, encontraremos otros árboles imponentes como castaños centenarios, robustos arces, fuertes robles y frondosos fresnos.


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El manantial de un pueblo de Navarra al que se le atribuyen poderes milagrosos y curativos