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SOCIEDAD

'La pequeña Rusia', el diminuto valle que se esconde en Navarra donde apenas viven 200 personas

Cinco minúsculo municipios conformar este recóndito valle de Navarra, donde parece haberse congelado el tiempo.

Iglesia de Ulibarri en el valle de Lana. POMPILOS
Iglesia de Ulibarri en el valle de Lana. POMPILOS

Los valles y montañas de Navarra se han caracterizado con el paso de los años por congregar multitud de localidades inalterables en el tiempo. Es el caso de 'la pequeña Rusia', nombre por el que se conoce a un recóndito valle situado en un extremo de Tierra Estella, a 72 kilómetros de Pamplona y 50 de Vitoria.

Se trata del valle de Lana, formado por las localidades de Viloria, Narcué, Ulibarri, Galbarra, la más importante, y Gastiáin donde solo habitan en total unos 180 habitantes, en 41 kilómetros cuadrados de extensión. Limita a norte y este con la sierra de Lókiz, al sur con Acedo y al oeste con Zúñiga y el alavés valle de Arana.

A esta desconocida zona de Navarra se la conoce popularmente como la pequeña Rusia por el frio invernal, situada a unos 600 metros de altitud media, y por su aislamiento.

Solo se puede acceder al valle por una estrecha carretera que se toma en Acedo y da acceso al valle por el pueblo de Galbarra y de éste se puede ir en carretera a los demás.

La ruta más habitual para llegar al valle de Lana es desde Estella tomar la N-132 A dirección Vitoria. Se llega a Acedo. A la entrada de Acedo, a mano derecha, hay que entrar por la comarcal NA-7240 que a lo largo de 6 kilómetros conduce al valle. La carretera es estrecha y discurre paralela a la garganta del arroyo Galbarra que recoge las regatas del valle, y que va a parar al río Ega.

El valle se aloja en una depresión excavada dentro de la sierra de Lóquiz, rodeado de una impresionante crestería caliza sobre todo al norte, donde están las mayores alturas: Arnaba (1.255 m.), Larrineta (1.114 m.) e Irasabela (1.081 m.). Al sur, se cierra con un escarpe montañoso de menor altura (845 m.) que va descendiendo suavemente hasta el río Ega.

Es uno de los pocos valles de Navarra donde se mantiene la tradición de las carboneras, ya que aún hacen combustible a la antigua usanza. Es una zona muy valorada para los deportes de montaña, ya que está rodeado por la sierra de Lokiz hacia el norte. También se pueden hacer recorridos a pie, a caballo o en bicicleta.

Hay que destacar que el director de cine navarro Montxo Armendáriz inmortalizó en la película ‘Tasio’ la vida de un carbonero en el valle en 1984. Años antes, el director se había acercado al valle de Lana y a otros lugares de la Comunidad foral a rodar el documental ‘Carboneros de Navarra’, sobre un oficio que empezaba ya a extinguirse.

La situación de casi aislamiento del valle de Lana ha hecho posible que prospere el turismo rural. Son muy conocidas cuatro casas rurales que hacen las delicias de los visitantes. Se trata de casa Berrobiaenea, casa Zumadoya, casa Pakienea y casa Ikigai.


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