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SOCIEDAD

El bonito puente medieval de un pueblo de Navarra que ha sido completamente restaurado

Las obras comenzaron en junio de 2022 y, según ha informado el Gobierno foral, han tenido un coste de 689.010 euros.

Imagen del puente medieval de Bereau sobre el río Bidasoa. GOBIERNO DE NAVARRA
Imagen del puente medieval de Bereau sobre el río Bidasoa. GOBIERNO DE NAVARRA

Dos localidades navarras pueden disfrutar desde esta semana del puente medieval de Bereau tras las obras de restauración que comenzaron el 27 de junio de 2022 y han tenido un coste de 689.010 euros, ha informado el Gobierno foral.

La consejera de Cultura, Deporte y Turismo, Rebeca Esnaola, ha visitado este martes el puente medieval de Bereau sobre el río Bidasoa, situado entre los términos municipales de Lesaca y Echalar, a unos 2 kilómetros al este de la localidad de Lesaca, en el denominado paraje de Bereau, y de titularidad municipal de ambos Ayuntamientos.

En la actualidad el puente, que desde 1977 dejó de pertenecer a la Red de Carreteras, sirve de paso peatonal y de bicicletas entre las dos orillas del Bidasoa, que en la margen izquierda da acceso a la Vía Verde del Bidasoa y en la margen derecha conecta en el punto kilométrico 43,700 de la NA-1210.

El puente, de grandes dimensiones y de perfil ligeramente alomado, salva el cauce del río Bidasoa mediante cuatro arcos semicirculares jalonados por tres tajamares con sus respectivas pilas y tiene una longitud total de 75 metros. La piedra empleada en su construcción es una caliza de color gris oscuro.

El puente quedó desfigurado por las sucesivas obras de ampliación de su calzada realizadas por la Diputación Foral de Navarra en el siglo XX para capacitarlo para el tránsito de vehículos, con una ampliación de la anchura de paso de su calzada con losa sobre ménsulas de hormigón armado, y empotradas en los tímpanos de cada arco a ambos lados.

Las obras de restauración han comprendido los trabajos propios para recuperar la configuración medieval de esta construcción, además de las labores de conservación para garantizar su durabilidad.

Las obras se han planteado en dos campañas temporales, entre 2022 y 2023, separadas en el tiempo por el parón invernal y primaveral en el que no era posible disponer de andamios sobre el cauce por las crecidas del río Bidasoa y por razones de protección medioambiental, evitando interferir en el periodo reproductivo de los salmónidos.

Patrimonio Arquitectónico de Navarra

Las características históricas y constructivas del puente de Bereau, de origen medieval y vinculado a la ferrería de este paraje, permiten afirmar que se trata de un bien inmueble de interés histórico-artístico que forma parte del patrimonio cultural de Navarra. En este sentido, el puente está incluido en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Navarra, y se reseña en la Gran Enciclopedia Navarra.

Con motivo de las obras de restauración se ha redactado un informe histórico para contextualizar el origen de este puente medieval. El informe, redactado por Francisco Labé Valenzuela y Ana Carmen Sánchez Delgado, ha aportado importantes datos que permiten confirmar su origen medieval vinculado, al comercio del mineral de hierro y la ferrería de Bereau, documentada en el siglo XIV y activa todavía en 1830, y con la que comparte denominación.

Por este camino del Bidasoa, entre los siglos XIII y XV, circulaban hacia los puertos guipuzcoanos el hierro de las ferrerías de Larraun, Leiza, Areso, Goizueta, Cinco Villas -Vera, Lesaca, Echalar, Yanci, Aranaz-, Basaburua Menor, comarca de Santesteban y Valcarlos, y los productos agropecuarios como trigo, vino, aceite, lana, cuero y cáñamo.

Las importaciones eran sobre todo productos como pescado fresco y seco. La villa de Lesaca quedaba emplazada en este eje de circulación mercantil entre Pamplona y Gipuzcoa y junto con Santesteban y Bera eran los principales centros de cobro de peajes y sacas.

Dentro del control comercial que la corona navarra impuso desde mediados del siglo XIV, se encuadra la instauración en 1376 de la “botiga del hierro”, un auténtico monopolio de este mineral. La administración regia compraba el hierro de todas las ferrerías del reino al precio que ella fijaba y lo trasladaba a las botigas reales o almacenes de hierro creados en Pamplona, Lesaca, Bera y Valcarlos.

En este contexto de mediados del siglo XIV es muy probable que se construyera un puente de conexión entre los dos ramales del camino real hacia Irún y los puertos del Cantábrico. No se conoce la fecha concreta ni los materiales de su construcción, pero en 1430 consta la mención documental en la que la villa de Lesaca reserva una bustaliza para extraer madera de roble y fresno destinada a la reparación de los dos puentes de Bereau.

A partir de esta fecha se documentan muchas reparaciones en el puente, si bien interesa destacar las realizadas en 1538 por el maestro de obras Pedro de Jorajuría, que permiten concluir que en estas fechas el puente era completamente de piedra. De esta información cabe considerar que su construcción debió realizarse en fechas anteriores y en piedra, quizás con una fisonomía semejante a la que se puede contemplar ahora.

Con motivo de la guerra de la Convención francesa (1793-1795), se ocasionaron muchos daños en las rutas de comunicación y en el caso de la villa de Lesaca se destruyó parte del puente de Bereau para evitar la entrada de las tropas francesas hacia Pamplona.

En las primeras décadas del siglo XIX, la villa de Lesaca reclamó a la Diputación del Reino la reparación en piedra del puente que finalmente se acometió y la adjudicación de la obra se hizo “a remate de candelas” a favor de Juan José de Echarte Tomasenecoborda, vecino de Lesaca.

En el siglo XX se producirían diversas obras de ampliación que desfiguraron su imagen y que ahora se ha revertido para devolver al puente su fisonomía original. 


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