- domingo, 08 de febrero de 2026
- Actualizado 14:50
Acaso demasiados años de observación desde la barrera de los acontecimientos políticos me han convencido de un hecho que considero irrefutable: las personas son lo más importante, mucho más que las propias organizaciones y, desde luego, que las regulaciones, para el desarrollo de las instituciones y, en definitiva, para el buen gobierno de los ciudadanos.
Usar las muy mejorables disquisiciones de Pablo Iglesias sobre la feminización de la política para desacreditarle, es uno de esos excesos al que parecen abocados cuantos se sienten en la necesidad de desacreditarle permanentemente, diga lo que diga el líder estudiantil de Podemos.
Una vez sabido que el nuevo presidente norteamericano, Donald Trump, no dará patadas al tablero, a pesar del agresivo populismo desplegado durante la campaña electoral, los directivos de las aproximadamente setecientas empresas españolas instaladas en los EE. UU., (ojo, las instaladas en aquel país, en aquel mercado interior, no confundir con las que exportan bienes o servicios, que son muchas más) han respirado más aliviadas.