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PAMPLONA

'La Trave', la calle de Pamplona que fue reina del ambiente, la noche y el ocio en la ciudad

Papillón, Loco’s, Glorys, Mod’s, la Chupitería, Beverly, Blue Shadow, Extreme, Fakulty, Tutti Pasta o Bocatta figuran en el recuerdo de toda una generación de pamploneses.

Travesía de Bayona, 'La Trave' en Pamplona. JIDQ
Travesía de Bayona, 'La Trave' en Pamplona. JIDQ

Hubo un tiempo en el que la Travesía de Bayona fue un punto de encuentro del ocio nocturno de Pamplona. En poco más de 900 metros cuadrados de plaza se juntaron en torno a media docena de disco bares que se constituyeron en todo un reclamo para la juventud de la capital, que acudía en masa.

Las noches de los jueves, viernes y sábado permanecían abiertos hasta altas horas de la madrugada. Es imposible cuantificar cuántas personas se daban cita en ese pequeño callejón sin salida a espaldas del patio del Colegio Nuestra Señora del Huerto, con media docena de portales y mucho ambiente nocturno.

Los primeros establecimientos abrieron en los años 80: El Papillón, el Loco’s o el Glorys recibían a cientos de universitarios con ganas de mover el esqueleto y ligotear. Eran los años del despegue de la Universidad de Navarra y de la llegada masiva de estudiantes de fuera. 

Las conocidas salas de fiestas de la Pamplona de la época: Reverendos, que anteriormente se llamó Young Play y en la actualidad es Ozone; Sector, que primero fue Guacamayo y después ONB; o Mas y Mas, que previamente se llamó Amazonas y posteriormente Vaivén y Enter, se empleaban como lugares para fiestas de institutos, colegios y facultades universitarias; pero la juventud de la ciudad buscaba zonas de esparcimiento nocturno, más allá de los muchos bares del Casco Antiguo.

El problema era que muchos de esos bares cerraban a la medianoche y la juventud de Pamplona pedía ¿o necesitaba? más. Así fue como se puso de moda 'La Trave'. Los de aquella quinta recordarán las pequeñas cabinas de DJ con platos de vinilo y la música de disco comercial de moda sonando a todo volumen. Y si había hambre, una Doble Tutti del Tutti-Pasta, que también abrió por aquellos años o un bocadillo del Bocatta, que estaba al fondo a la izquierda. Sin duda son gratos recuerdos para la generación que ahora tiene entre 40 y 55 años.

Pero no tienen el mismo recuerdo los vecinos de la zona. María vive en 'La Trave' desde que se construyeron los edificios en los años 70 y el recuerdo de la época de los disco bares no es muy bueno para ella. "Amanecía todo hecho un asco: orines y vomiteras en los portales, cristales rotos por todas partes, y ruido, mucho ruido. Pasamos varios años en los que casi no podíamos dormir en fin de semana", recuerda.

Efectivamente, fueron tiempos en los que la masificación hacía incluso temer a la Policía Municipal de Pamplona que pudiera suceder alguna desgracia. José Miguel Hijano regenta una peluquería en la plaza desde principios de los 2000. "Había noches que no se podía ni entrar y que los policías lo único que veían era cabezas", asegura. Y es que, efectivamente, el hecho de que no tuviera salida preocupaba en el área de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento. "Imáginate lo que hubiera podido pasar en caso de incendio o una avalancha de gente", dice

El boom de El Papillón, el Loco’s o el Glorys dieron paso a otros con los que convivieron, como el Mod’s, cuya fachada es visible en la actualidad, El Tuttipasta cerró, pero abrieron más locales como la Chupitería, el Beverly, el Blue Shadow, el Extreme o el Faculty

Javier también vive en uno de los portales de 'La Trave' y cuenta que en más de una ocasión tuvieron que llamar a la policía porque algunos se habían colado en el edificio y andaban vaciando los extintores  por las escaleras". En aquellos años, mis hijos eran jóvenes también, y no descansábamos hasta que los veíamos dentro de casa", recuerda. "No es que hubiera problemas de inseguridad, pero entre los vecinos se comentaba que con tanta pelea y tanto jaleo que había abajo, nunca sabes lo que puede pasar".

'La Trave' como zona de marcha tal vez murió de éxito, ninguno de los comercios que sobreviven en ella ha sabido explicar ni cómo se puso tan de moda, ni por qué dejó de estarlo. Pedro María Echaide regenta la tienda de telas 'A tu manera' y recuerda que en aquellos tiempos, "abrir los sábados y los lunes por la mañana era pasar un buen rato limpiando cristales y acera". "Supongo que como todas las modas, igual que vienen, se van", opina. Y es que considera que "seguramente la ampliación del horario de los bares de lo viejo y la apertura de otros locales en San Juan, como el Salón Express, El Negro Zumbón, El Valentino's...  ayudó a repartir más a la gente".

Efectivamente, la transformación del bingo Osasuna en la sala de fiestas Marengo (hoy en día se llama Canalla)  a principios de siglo puede considerarse el principio del fin de 'La Trave' como zona de marcha. Es cierto que, a menor nivel, se mantuvieron operativos buena parte los disco bares, pero cada fin de semana perdían más adeptos en beneficio de otras zonas, principalmente el casco viejo. Y así, prácticamente hasta el cierre de todos esos establecimientos que fueron una referencia de la noche pamplonesa.

"Estamos mucho mejor así", explica Mariasun, otra vecina de 'La Trave', que recuerda que "nos vino muy bien que se acabara todo aquello, no sólo porque ahora está mucho más limpia, sino porque los vecinos pudimos reformarla". Efectivamente, la travesía fue reurbanizada por iniciativa de los propietarios y la subvención municipal en el año 2008, acabando con los problemas de humedades y filtraciones que tenían los garajes. Mariasun dice que "Lo peor era entrar por el portal a determinadas horas. Yo no tenía problema de ruido, porque mis ventanas dan a Obispo Irurita".

Mariasun recuerda que no hace demasiado tiempo, trataron de hacer resurgir a algunos de los locales de la plaza. Y es que una iniciativa empresarial alquiló a finales de 2014 tres de los disco bares cerrados y pretendió reverdecer tiempos antiguos. Valga la comparativa, porque se sirvieron de los colores para renombrar locales que fueron muy importantes en la noche universitaria: El Mod's pasó a llamarse "White"; el Extreme "Yellow" y el Beverly "Blue". Pero apenas duraron unos meses. La competencia de lo viejo era muy fuerte y San Juan se había poblado además de más de una docena de locales que estaban "más de moda".

Hoy conviven en torno a una docena de negocios, pero muy alejados del ocio nocturno de aquellas épocas. Se mantienen dos bares históricos como El Molino y el Letiana; abrió el Denia, otro bar tradicional; y hace cuatro años se estableció el Artesano, una pizzería pequeña y coqueta en lo que antiguamente era el Bocatta. Una tienda de informática, otra de telas, una peluquería, una administración de lotería, un bufete de abogados... nada que ver ya con las jolgoriosas noches de finales de los 90 y principios de los 2000.


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