• domingo, 22 de marzo de 2026
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SOCIEDAD

Más de la mitad de los navarros se plantean hacer obras en casa: esto es lo que debes saber antes de la reforma

La Asociación de Consumidores Irache aporta consejos para aquellos interesados en reformar su casa

Imagen de una reforma en vivienda. IA
Imagen de una reforma en vivienda. IA

La reforma de vivienda se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los hogares navarros. Más de la mitad de los ciudadanos de la comunidad, el 52% de los navarros, ha asegurado que le gustaría hacer alguna obra en su casa, según una encuesta encargada a Cíes por la Asociación de Consumidores de Navarra Irache.

El interés se ha concentrado sobre todo en las actuaciones ligadas al ahorro energético. De hecho, el 35% de las reformas que se plantean en Navarra están dirigidas a reducir el consumo en el hogar, mejorar el aislamiento o rebajar la factura de la luz y el gas.

En los últimos tiempos también han aumentado las comunidades de vecinos que han abordado obras en la envolvente térmica de sus edificios para lograr un mejor aislamiento y una mayor eficiencia energética. A ello se ha sumado el incremento de personas, tanto en viviendas unifamiliares como en bloques residenciales, que han tramitado la instalación de paneles solares de autoconsumo.

Estas consultas han llegado con frecuencia a Irache, donde muchos consumidores han preguntado por las mayorías necesarias para poner en marcha estas obras en una comunidad o por la posibilidad de que algunos vecinos puedan negarse a participar. También han sido habituales las dudas sobre las subvenciones públicas, ya que este tipo de reformas ha contado hasta ahora con ayudas importantes.

La asociación ha advertido de que, antes de iniciar cualquier reforma de vivienda, resulta fundamental pedir un presupuesto detallado. Ese documento debe recoger de forma clara qué trabajos se van a ejecutar, cuánto cuesta cada uno y cuál es el plazo concreto previsto para terminarlos.

No es extraño, según ha explicado Irache, que lleguen reclamaciones de vecinos porque el coste final de una obra se ha disparado. En algunos casos, el encarecimiento ha ascendido a cientos o incluso miles de euros, y en otros las reformas se han retrasado mucho más de lo previsto.

Tras las actuaciones centradas en la eficiencia energética, las siguientes obras que más se plantean los navarros son la reforma integral de la vivienda, con un 29%; la renovación de baños, con un 27%; la cocina, con un 26%; el sistema de calefacción, con un 12%; y el sistema de refrigeración, con un 4%.

Uno de los errores más frecuentes, según ha señalado la asociación, se produce cuando el consumidor encarga una obra mediante un acuerdo verbal y sin ningún presupuesto por escrito. Después, cuando recibe la factura, considera que el importe es excesivo y se siente engañado.

Por eso, Irache ha aconsejado pedir varios presupuestos, aunque sean aproximados, para poder comparar antes de contratar. Además, ha recordado que conviene dejar claro desde el principio si la empresa va a cobrar por elaborarlos y cuánto costará ese trámite.

Si el consumidor ya ha elegido empresa, esta deberá entregarle un presupuesto detallado con las labores que se van a realizar y el coste de cada una. También debería figurar el precio de los materiales, la mano de obra, las horas estimadas de trabajo y los impuestos aplicables.

La asociación ha alertado además de que algunas empresas ofrecen una primera estimación muy baja para resultar elegidas y luego presentan un presupuesto real mucho más alto. Por eso, ha insistido en revisar con atención toda la documentación antes de firmar.

Otro de los conflictos más habituales aparece cuando, una vez aceptado el presupuesto, la empresa introduce modificaciones que encarecen la obra. En principio, cualquier imprevisto que suponga un sobrecoste debería comunicarse al cliente y este tendría que aceptarlo para que pudiera cobrarse.

Sin embargo, son frecuentes los encarecimientos no justificados sobre el precio inicial. Algunas empresas incluyen incluso un porcentaje “variable” por imprevistos, por ejemplo del 10%, que en muchas ocasiones acaba cobrándose aunque no siempre quede debidamente acreditado.

El plazo de finalización también genera numerosos problemas. Irache ha recomendado fijar en el contrato una fecha de inicio y otra de conclusión de las obras, e incluso concretar una penalización por demora para evitar retrasos.

La asociación ha señalado que han acudido consumidores que, medio año después de la fecha prevista, seguían con la obra a medias en su vivienda. Otros, incluso, tuvieron que contratar a una segunda empresa porque la primera dejó los trabajos sin terminar.

En función del tipo de reforma, estas situaciones pueden convertir la casa en un lugar inhabitable durante semanas o meses. Algunos socios de Irache han tenido que alojarse en hoteles o trasladarse a casas de familiares y amigos, con un coste añadido que en ocasiones ha superado los 2.000 euros.

La calidad de los trabajos es otro de los focos de queja más repetidos. Para evitar problemas, la asociación ha recomendado concretar al máximo el resultado final en el contrato, incluyendo descripciones precisas y, si es posible, elementos gráficos que permitan dejar constancia de cómo debe quedar la obra.

También ha aconsejado detallar con exactitud los materiales, las marcas, los modelos y las piezas que se van a utilizar, todo ello incluido en el presupuesto. Algunas personas, para evitar conflictos, optan incluso por comprar ellas mismas esos materiales y pagar a la empresa solo por ejecutar el trabajo.

Otro aspecto clave es fijar con claridad la forma de pago. No es extraño que algunas obras se abonen en varios plazos: al firmar el contrato, al comenzar, al terminar una fase concreta o al acabar por completo.

Ese sistema permite al consumidor no adelantar todo el dinero desde el principio y asegurarse de que la empresa no abandone la reforma una vez cobrado el importe. Según ha recordado Irache, se han dado casos en los que el cliente se ha quedado con la obra sin concluir pese a haber pagado ya cantidades importantes.

Si durante o después de la reforma aparecen fallos, la asociación ha subrayado que deben comunicarse por escrito a la empresa lo antes posible. También ha recomendado conservar el contrato, las facturas y, si es necesario, hacer fotografías que sirvan para acreditar los defectos.

Junto a ello, ha insistido en la importancia de informarse sobre las licencias o permisos urbanísticos necesarios para cualquier obra. Además, ha considerado aconsejable avisar al resto de vecinos, comprobar que la actuación no afecta a elementos comunes y preguntar si existen horarios fijados para las obras en el edificio.

Irache ha recordado igualmente que conviene comprobar si la reforma puede acogerse a ayudas, subvenciones, desgravaciones o impuestos reducidos, ya que eso puede abaratar de forma notable el coste final. También ha pedido dejar claro quién se encargará de tramitar esas ayudas y asegurarse de su concesión antes de contratar.

La asociación ha defendido finalmente que tanto la Administración como el sector sigan impulsando este tipo de trabajos de rehabilitación, en especial los vinculados a la eficiencia energética y al autoconsumo. El objetivo, ha señalado, pasa por avanzar hacia un parque de viviendas más sostenible, más habitable y adaptado a las nuevas necesidades de los ciudadanos.

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