• miércoles, 17 de julio de 2024
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TRIBUNALES

Drogas, cuernos y acusaciones en el juicio del crimen de Villava: "Fue un asesinato a traición"

El acusado ha reconocido el crimen mortal de Villava pero ha argumentado legítima defensa: "Actué para defender mi vida"

Cuatro hombres y cinco mujeres juzgarán el crimen perpetrado en Villava el 14 de enero de este año, en el que un vecino de Pamplona fue asesinado a cuchilladas en un vehículo estacionado frente al hotel de la localidad. El juicio ha comenzado este lunes en la Audiencia de Navarra con la elección de los nueve miembros del jurado popular y de los dos suplentes. La fiscalía solicita una pena de 20 años de prisión por un delito de asesinato con alevosía para el autor material del crimen y para un cómplice, así como un año y nueve meses para la pareja del primero por encubrimiento. La acusación eleva de encubrimiento a cooperación necesaria el papel de la tercera acusada y solicita 20 años para los tres. +++++POOL++++++EFE/ Jesús Diges
Juicio del crimen de Villava el 14 de enero de este año, en el que un vecino de Pamplona fue asesinado a cuchilladas en un vehículo estacionado frente al hotel de la localidad. EFE/ Jesús Diges

El acusado de causar la muerte a cuchilladas de un vecino de Pamplona el 14 de enero de este año en el interior de un vehículo estacionado en Villava ha reconocido el crimen, si bien ha argumentado que actuó en legítima defensa y que actuó "para defender mi vida".

El juicio ha comenzado este lunes en la Audiencia de Navarra con la conformación del jurado, y la fiscal solicita 20 años de prisión por un delito de asesinato para el autor del crimen y para su presunto cómplice, así como un año y nueve meses para la pareja del primero por encubrimiento. Por otro lado, se piden 9 años de prisión al presunto coautor del crimen por un delito de falsedad documental.

Los hechos tuvieron lugar la noche del 14 de enero, después de una noche de fiesta. Según han relatado las defensas, el presunto autor del crimen y un amigo -el otro acusado- se habían quedado en el domicilio "bebiendo y consumiendo sustancias estupefacientes" y acudieron a recoger a la mujer del primero -tal y como esta había solicitado-, que se encontraba en una discoteca junto a la víctima, aunque decidió quedarse "un rato más".

Ante "las sospechas" de la posible infidelidad, decidieron colocar en el coche de ella un móvil a modo de gps para confirmar las sospechas y regresaron al domicilio. Cuando detectaron que el localizador se movía, acudieron al lugar registrado, un hotel ubicado en las inmediaciones de la discoteca.

Fue entonces cuando se produjo la agresión. Según el acusado, la víctima se dirigió contra él, navaja en mano, por lo que el autor apuñaló a la víctima "intentando defenderse" y "sin pensar que las heridas le habían causado la muerte". Posteriormente, el acusado se fugó a la República Dominicana -país de donde tanto él como el resto de implicados son naturales-, y después de dos meses regresó a España y se entregó a la policía.

En su declaración, el autor del crimen ha incidido en las sospechas de infidelidad que tenía sobre su pareja, quien, a su juicio, "tenía comportamientos que se salían de lo habitual". "Pongo el geolocalizador para saber si cuando sale -de la discoteca- va directa a mi casa o se va a otro sitio, simplemente quiero saber la verdad", ha relatado.

En cuanto al momento de la agresión, ha señalado que se produjo "una pelea, me dio dos estocadas, logré quitarle el cuchillo que él tenía". "Vio que se paró un coche detrás, el abrió la puerta, vio que era yo y salió. Lo que hice fue preguntarle primero 'qué es lo que pasa'", ha subrayado, asegurando que actuó "para defender mi vida".

Tras señalar que quedó "en shock" después el ataque y que "no era algo que buscaba", el acusado ha afirmado que creyó haber "dejado vivo" al agredido pero sin saber "en qué condiciones". Preguntado por los motivos de su fuga, ha señalado que se fue "por miedo a las represalias" que pudiera tener "con las amistades" de la víctima.

Cuatro hombres y cinco mujeres juzgarán el crimen perpetrado en Villava el 14 de enero de este año, en el que un vecino de Pamplona fue asesinado a cuchilladas en un vehículo estacionado frente al hotel de la localidad. El juicio ha comenzado este lunes en la Audiencia de Navarra con la elección de los nueve miembros del jurado popular y de los dos suplentes. La fiscalía solicita una pena de 20 años de prisión por un delito de asesinato con alevosía para el autor material del crimen y para un cómplice, así como un año y nueve meses para la pareja del primero por encubrimiento. La acusación eleva de encubrimiento a cooperación necesaria el papel de la tercera acusada y solicita 20 años para los tres. +++++POOL++++++EFE/ Jesús Diges
Cuatro hombres y cinco mujeres juzgarán el crimen perpetrado en Villava el 14 de enero de este año, en el que un vecino de Pamplona fue asesinado a cuchilladas en un vehículo estacionado frente al hotel de la localidad. EFE/ Jesús Diges

Por su parte, la acusación particular ha considerado que la colocación del móvil a modo de gps se produjo para "localizar con éxito el lugar donde iba a estacionar y asegurar el éxito del plan". Al localizar el vehículo, considera que el autor se bajó de su coche "con intención de poner fin" a la vida de la víctima y abrió la puerta del copiloto, que se encontraba "indefenso, con el cinturón abrochado e influenciado por la ingesta de bebidas" y que "no tuvo posibilidad alguna de defenderse".

La fiscal y la acusación particular coinciden en que se trata de un delito de asesinato -en vez de un homicidio, como plantea la defensa-, si bien discrepan a la hora de determinar la participación de las otras dos personas implicadas: el amigo y la pareja del autor del crimen.

Además, la acusación particular argumenta que el delito, "concertado" entre los implicados, aconteció por una cuestión relacionada con el tráfico de drogas, mientras que las otras partes destacan una relación extramarital existente entre la mujer del autor del crimen y la víctima.

Tras dar lectura a los escritos de las partes a los miembros del tribunal popular, la fiscal ha defendido que "aparte de cruel y violenta, brutal", fue una muerte "absolutamente inesperada y a traición". "Fue un asesinato", ha relatado la fiscal, tras subrayar que la víctima, que murió desangrada, recibió 25 puñaladas cuando se encontraba sentado en el asiento del copiloto de un coche, con el cinturón atado, de espaldas al agresor y sin esperar su presencia.

En cuanto a la participación de cada uno de ellos, la fiscal ha considerado que la actuación del autor del crimen no fue en legítima defensa, que su cómplice es "igualmente responsable a pesar de no haber asestado" las puñaladas y que la mujer del autor crimen "es igualmente responsable porque había un acuerdo entre los tres". Además, ha subrayado que "cuando se está terminando la ejecución del hecho, la mujer se queda mirando, ve que se está produciendo una agresión" y parece que "interactúa" con los acusados porque "está claro que los conoce". "Cuando se monta en el coche ve que está mortalmente herido y sabe quién ha sido el autor de ese delito", ha indicado, tras añadir que a la llegada de la policía lo oculta "para facilitarles la huida y que no sean descubiertos", causando el "retraso al identificar a los culpables", que así pudieron darse a la fuga. Por ello, acusan a la mujer de encubrimiento.

Por su parte, la acusación particular ha insistido en que las tres personas son culpables de un delito de asesinato, el cual "estaba concertado, en connivencia" entre los tres, quienes "estaban de común acuerdo para hacer lo que hicieron". Se ha mostrado de acuerdo con la fiscal, salvo por la "connotación sentimental" que se le da a los hechos. "Se utiliza esta connotación sentimental con un intento de desviar la atención. Da lo mismo que hubiera una relación sentimental o no, hay un problema de tráfico de drogas, que es el que subyace", ha subrayado.

En tercer lugar, la defensa del matrimonio ha argumentado que la mujer "no participa en absoluto en los graves sucesos, más que como testigo de los mismos". "Su participación en los actos delictivos es inexistente y le superan emocionalmente", ha manifestado, para a continuación negar que actuase como encubridora. Para la defensa, lo sucedido fue consecuencia de un "lío amoroso, de enredo, que termina en una muerte violenta". "El buscar que haya una motivación totalmente ajena, buscar un tema de drogas que lo único que pretende es hacer ver que hay un concierto previo, lo rechazamos absolutamente", ha reivindicado, tras incidir en que fue una "muerte por un problema de parejas, de cuernos, de celos". "No existe ninguna otra historia como la acusación particular pretende trasladar", ha remarcado.

En la misma línea se ha mostrado la defensa del amigo del autor del crimen, tras asegurar que éste "ni participó en los hechos ni hubo connivencia". "Única y exclusivamente le estaba ayudando a su amigo de la infancia, quien le acababa de dar un domicilio donde vivir. Le estaba ayudando en una noche fatídica en la que se estaba enterando de que su mujer le estaba siendo infiel", ha subrayado, tras apuntar que lo sucedido "fue un giro del destino, un trágico incidente, pero en ningún momento el resultado es premeditado".


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