Navarra Galería
ÍÑIGO ALZUGARAY
El Sadar empujó como nunca en una tarde de sufrimiento extremo, en la que Osasuna tuvo que exprimirse hasta el último minuto para derrotar por 3-2 al Oviedo, colista de la categoría. El conjunto rojillo evitó una derrota que le habría metido de lleno en puestos de descenso, en un partido cargado de tensión y nerviosismo. La grada pasó del miedo al alivio en cuestión de minutos, consciente de lo que había en juego. Una victoria trabajada, celebrada con rabia y con el aliento de una afición que no dejó de creer.