• viernes, 27 de marzo de 2026
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COMERCIO LOCAL

El bar "mítico" de un polígono de Navarra que sirve 140 comidas al día: menú casero con brasa y café por 14,70€

Según el día, sirven entre 120 y 140 comidas diarias. El menú cuesta 14,70 euros con café incluido. “Estoy contenta", asegura.

Jaione Rípodas, en el centro, con dos de sus empleadas en el bar Caldero de Mutilva. Navarra.com
Jaione Rípodas, en el centro, con dos de sus empleadas en el bar Caldero de Mutilva. Navarra.com

A esa hora en la que medio polígono ya va con prisa, hay bares que no fallan: café rápido, almuerzo contundente y una comida casera que sale a buen ritmo en un pueblo de Navarra. En esa liga juega desde hace años un local que se ha hecho imprescindible para quienes trabajan muy cerca de Pamplona, con un servicio pensado para comer bien y volver al tajo sin perder tiempo.

El Bar Caldero, en el polígono industrial de Mutilva Baja, se ha convertido en un clásico de la zona. Está junto al colegio Amigó y casi enfrente de Cerámicas Ochoa, una tienda que está a punto de cerrar por jubilación. En el escaparate, el mensaje es directo: menú del día por 14,70 euros con café incluido, y la promesa de comida casera.

Quien está al frente es Jaione Rípodas Larramendi, pamplonesa de 45 años, que tomó el relevo hace casi cuatro años. “Llevo muy poco tiempo para los años que lleva el bar abierto”, ha explicado. Según cuenta, el negocio ya venía muy rodado: “Ya estaba hecho por el dueño que lo fundó, que llevaba aquí casi 40 años. Incluso sigue una de las camareras (Cristina) que empezó cuando se abrió”. El anterior responsable, Amalio Urmeneta, se jubiló y ella continúa.

Jaione no disimula el esfuerzo, pero tampoco el gusto por este ritmo. “Es un bar que trabaja, hay movimiento y me encanta la gente con la que trabajo, así que a darle fuerte”, ha comentado. En la actualidad trabajan once personas y el día arranca pronto: abren a las siete de la mañana. “Lo bueno que tiene esto es que es un polígono, que estamos con trabajadores desde el punto de la mañana”, ha señalado.

La jornada va por tramos y casi sin pausa. Empiezan “con los desayunos tranquilamente”, después llegan los almuerzos —que de cara al fin de semana se mueven más— y el gran empujón llega en las comidas. “Son vitales desde la una a las tres y media y lo más rápido que se pueda. La gente no viene aquí a estar de sobremesa”, ha resumido la dueña, acostumbrada a un comedor que funciona a contrarreloj.

Las cifras también hablan: según el día, sirven entre 120 y 140 comidas diarias. El menú cuesta 14,70 euros con café incluido. “Estoy contenta. Se está trabajando”, ha dicho. Los sábados cambian el paso: abren a las ocho y media para almuerzos, a las 12 cierran el comedor y a la una cierran el bar. No hay comidas. Los festivos, descanso.

Para ella, ese horario tiene sentido dentro de la hostelería. “Llevo toda la vida en la hostelería y para mí esto es un chollo de horario”, ha asegurado. En su trayectoria figuran diez años en el bar Vizcay de Huarte y otros seis en el panadero de Eugui, experiencias que le han dado tablas para un bar donde manda el reloj.

En la cocina, el Caldero apuesta por lo reconocible. En el menú siempre hay “una ensalada y una ensaladilla rusa, un plato de pasta o de arroz, siempre hay una sopa, cocido, pescado, ajo, una legumbre y una verdura”. En los segundos, intenta mantener variedad: “un pescado fresco del día que se coge en Pamplona, un guisado y el resto son ocho platos diferentes a la brasa que son fijos todos los días”.

“Todo es comida casera. No hay nada raro. Vas a comer lo que comes en casa”, ha defendido. Y como no todo el mundo se sienta a menú, la barra también juega su papel con “un montón de pinchos y bocadillos”. Además, ofrecen comida para llevar y presumen de una especialidad clara: la carne a la parrilla.

En las reseñas, el tono coincide con lo que se ve dentro. Un cliente lo define como “mítico local estratégicamente situado en una de las zonas comerciales e industriales más concurridas de la comarca de Pamplona”, y destaca la “barra con pinchos, amplio horario de cocina, comedor interior, menú del día, parrilla”.

Otro recuerda que su pareja, “natal de Pamplona”, llevaba tiempo insistiendo en que allí se comía y se almorzaba muy bien, y remata tras la visita: “la tortilla de patata estaba espectacular y los bocadillos de tortilla de jamón serrano lo mismo”.

El Bar Caldero abrió sus puertas en 1991. Lo impulsó Adelaida Urmeneta Garcés, natural de Valtierra, que decidió asociarse con su hermano Amalio Urmeneta Garcés para montar el negocio, cuando en aquel polígono en crecimiento apenas había un bar restaurante. Jaione lo resume con una frase que repite sin rodeos, como si fuera una norma de la casa: “Yo no tengo horario. Si hay que estar 20 horas, estoy”.

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