Desde el primer momento se barajó la posibilidad de que esos fuegos hubieran sido provocados debido a la cronología, ya que apenas transcurrió una hora entre todos ellos.
El difícil acceso a la isla fluvial en la que está enclavada la catedral, rodeada por las aguas del Sena, dificultó la labor de los bomberos, que se centraron en evitar que el fuego dañara la estructura.
Los bomberos consiguieron evitar que el incendio se propagase a las cuatro naves contiguas, que únicamente se vieron afectadas de forma leve por el humo.
Los propietarios del domicilio no se encontraban en ese momento dentro por lo que no ha habido ningún herido, ni siquiera ha sido necesario desalojar a los vecinos.
El dispositivo desplazado hasta la zona por la Dirección General de Interior (Servicio de Bomberos, Policía Foral y helicóptero) han confirmado que la toxicidad de la nube es baja.
El fuego ha comenzado en la media noche del domingo al lunes y no ha sido hasta casi 12 horas después cuando se ha podido acceder al interior de la vivienda.
La Policía Municipal ha intervenido de urgencia ante el incendio, que se ha saldado con daños materiales por la toxicidad de los elementos decorativos.
El juez considera que prendió fuego a un colchón que usaba para dormir en un portal de la calle San Lorenzo, un inmueble ocupado en ese momento por cinco personas.