Los arrestados se mostraron nerviosos cuando un guardia civil fuera de servicio se dirigió a ellos al verles esconder un paquete debajo del asiento de un coche.
El hombre llevaba de copiloto a un joven con la nariz llena de cocaína y se negaba a sacarse el paquete que descubrió el perro policía alojado en su cuerpo.
Entre los objetos incautados hay varias pistolas de descargas eléctricas, machetes, diferentes armas de fuego y sustancias para la preparación de explosivos.
La Guardia Civil ha intervenido, entre otros, dos helicópteros, 15 vehículos (entre ellos un camión tráiler), 1.500 kilos de hachís y una plantación de marihuana con 1.000 plantas.
Los sindicatos de la policía autonómica denuncian que las emanaciones les provocan malestar general y fuertes dolores de cabeza, incluso sensación de estar directamente bajo los efectos de la droga.