- sábado, 04 de abril de 2026
- Actualizado 11:44
Ocurrió este jueves durante la admisión a trámite de un punto Una nueva trifulca por el uso abusivo del euskera por parte de la presidenta del Parlamento, a sabiendas de que la gran mayoría de los parlamentarios no hablan esa lengua, lo que les obliga a seguir la sesión con traductores, aunque se dirijan a personas que tienen al lado.
Ana Beltrán, portavoz del PP, se quejó del uso permanente del euskera, lo que les dificultaba poder seguir las indicaciones y saber qué es lo que se votaba.
"Perdone, ha hablado muchísimo en euskera y la verdad es que no sabemos lo que vamos a votar", le interrumpió Ana Beltrán a la presidenta del Parlamento después de una presentación del punto en cuestión. "Cuando son cosas importantes, al menos hágalo en los dos idiomas", señaló.
"Tenemos unos estupendos traductores", le respondió Aznárez como respuesta para obligar a los parlamentarios a estar todo el tiempo poniéndose el pinganillo.
"¡Qué se pongan los cascos!", gritó exaltado el portavoz de Bildu, Adolfo Araiz, interrumpiendo la conversación entre Beltrán y Aznárez.
Aznárez aseguró que presenta cada uno de los puntos en un idioma, pero Beltrán recriminó que siempre que llega el momento de las votaciones lo hace en euskera, lo que dificulta seguir a los parlamentarios que no hablan el idioma qué es lo que tienen que vota.
El Gobierno de Navarra ha optado por la vía fácil y por copiar las iniciativas que ellos son incapaces de crear, tal vez por falta de talento o tal vez por falta de experiencia, pero en lo de coger los temas de otros no tienen competencia. Esta semana han sacado un anteproyecto de Ley que parte por dos una ley anterior y no aportan mucho más. Una más de las iniciativas de otros que, votándolas en contra, asumen como propias y alardean de creativos. Todo esto tiene un nombre, y se suelen pedir derechos de autor.
Ana Beltrán ha denunciado en el pleno de este jueves el diseño de una partida presupuestaria por parte del Gobierno de Barkos para un proyecto de placas en honor a 15 víctimas del terrorismo que nunca ha llegado a ejecutarse. Ante los reproches y las incómodas preguntas retóricas de Beltrán, Barkos ha preferido 'huir' de la sala.
Llegada una nueva reforma fiscal al Parlamento de Navarra, resulta que a ninguno de los miembros del cuatripartito que gobierna Navarra -y que ha traído esta reforma- les gusta ¿Entonces? ¿Para qué la traen? Es el vivo ejemplo de la parálisis que sufre una administración cuándo hay que contentar a tanta gente y tan diversa, que al final no se contenta a nadie y lo pagan los de siempre.
En unos momentos difíciles para todos, en los que la prudencia y el sosiego deberían ser el denominador común de toda la clase política, en Navarra opina hasta el apuntador sin tener el más mínimo respeto por el estado de derecho que nos ampara al conjunto de la ciudadanía. Una imprudencia a sabiendas e interesada.
En el Parlamento de Navarra, aquel que tiene una dirección tan peculiar, se celebran minutos de silencio y recogimiento con la mayor de las causas justificadas. Sin embargo, últimamente se están multiplicando en número y cuantía otros que desvirtuan esta acción y sitúan a nuestra Cámara al borde del ridículo, si es que no lo ha traspasado ya.
Acabado el circo y el desfile de amiguetes de algunos grupos parlamentarios -principalmente los radicales y populistas- toca trabajar, un verbo poco o nada utilizado por éstos. Es por ello que empiezan a aparecer claros síntomas de agotamiento, sin saber qué hacer ni entender por dónde les da el aire.
Lamentable el sainete de este jueves en el pleno del Parlamento de Navarra, con el Gobierno de Navarra y cuatro grupos abandonando el pleno y, por tanto, su deber de trabajar por Navarra. Sin ocuparse de lo que importa a los navarros, dan prioridad a lo que pasa en otra comunidad, que siendo grave la situación, no puede despistarnos en lo mucho que tenemos que trabajar por esta tierra.