• jueves, 25 de julio de 2024
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COMERCIO LOCAL

El triste adiós de Juan Carlos a su librería en Pamplona, la última de un barrio de la ciudad

"La continuidad que me hubiese gustado es muy complicada. El negocio va a menos y no es atractivo", señala.

Juan Carlos Ochoa delante de la librería Alzania en el barrio de Azpilagaña en Pamplona. Navarra.com
Juan Carlos Ochoa delante de la librería Alzania en el barrio de Azpilagaña en Pamplona. Navarra.com

Juan Carlos Ochoa ha cerrado su librería por última vez. Han sido casi nueve años de trabajo y de gran relación con la gente de su barrio, ya que vive apenas a cien metros de distancia de su negocio. Es la última de Azpilagaña, un barrio de la zona sur de Pamplona que vive con pena estos desenlaces casi anunciados.

La librería Alzania está en el número 19 de la calle Río Alzania. Muy cerca de otros establecimientos que hemos conocido en esta sección de comercio local en la capital navarra, como es el obrador Monjardín en la calle Luis Morondo, y casi al lado de la Plaza que Pamplona dedica al músico sanferminero Manuel Turrillas.

Juan Carlos Ochoa ha indicado a Navarra.com: "Es la última del barrio. Ha habido tres librerías y la anterior se jubiló hace ocho o nueve años. Es una pena que el comercio pequeño vaya desapareciendo como antes un obrador, una carnicería, una ferretería, las sucursales bancarias y poco a poco el barrio se va quedando..."

Llego hace ocho años en 2015 "después de quedarme en el paro dos años antes. No encontraba nada. Conocía a Félix Oyarzun que abrió la librería hace 36 años muy cerca de mi casa. Me llegó la oportunidad del traspaso y he estado ocho años encantado, muy a gusto con el trato con la gente", asegura.

Juan Carlos se queda con un gran recuerdo: "Me adapté muy bien. Pasé de estar en una oficina ocho horas seguidas a algo muy diferente que es el trato constante con el público. La gente del barrio de Azpilagaña es encantadora. Tengo que agradecerle a todo el barrio el apoyo que he tenido en estos ocho años".

No obstante, con 63 años ha preparado los papeles para la jubilación y ha cerrado la librería Alzania a finales de septiembre: "La continuidad que me hubiese gustado es muy complicada. El negocio va a menos como las revistas, prensa, libros. Lo que te mantiene un poco es la lotería".

"Antes vendía mucho libro al colegio público que hay cerca y ahora ya les da todo el Gobierno de Navarra y eso te va matando. Va poco a poco a menos y no tiene atractivo. A nivel económico va a menos. Mis dos hijos trabajan cada uno en lo suyo y no es atractivo para la gente joven. No hay relevo familiar", asegura Juan Carlos con tristeza.

Juan Carlos Ochoa Lardies va a cumplir los 64 años el 6 de noviembre. Es pamplonés y oberenista. Fue portero en los mejores tiempos del equipo manguiverde en la potente tercera división de los años 80 con los campos de tierra.

"Tengo un recuerdo inmejorable porque jugar a fútbol era lo que más me gustaba, más que estudiar. Estaban Esparza, Recarte, Ahechu, Braco, Barberena, Paco Arratibel, Rázquin y mantenemos una buena relación. Tuve como entrenadores a Joaquín Goñi, Basterra y Javier Ederra hasta que cumplí los 25 años", señala con emoción.

Tras el cierre de la librería le llega un cambio de vida importante: "Llevo unos días disfrutando y no me lo creo porque abría de 8 de la mañana a 8 de la tarde. Estaba doce horas más los sábados y tener las 24 horas del día no me lo puedo creer. Tengo que hacer algo de deporte y luego dedicarme a pintar, dibujar. Sin prisa. Viajar un poco y disfrutar a tope", asegura Juan Carlos.

La gente del barrio le saluda y le dice ahora "que bien vives". Juan Carlos se despide con una reflexión: "Agradezco a los vecinos que compran en el barrio. Esa es la gente que me da pena, que no haya continuidad y tengan que buscarse otro sitio para comprar. Siempre que se cierra algo parece que algo se muere. No hay ayudas porque mantener un local supone un dinero", concluye Juan Carlos Ochoa.


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El triste adiós de Juan Carlos a su librería en Pamplona, la última de un barrio de la ciudad