• viernes, 17 de abril de 2026
  • Actualizado 11:15
 
 

terrorismo

Las peñas... Y que empiecen las fiestas

Rueda de prensa para presentar _una iniciativa del compromiso de las Peñas contra la dispersión de los y las presas políticas vascas_. PABLO LASAOSA 01

No podían faltar a la cita con la decrepitud moral. Las peñas “solidarias” han subido el último escalón de la cuesta presanferminera. Uno de enero, dos de febrero...seis de junio, cagada de ciertos peñistas y...  ¡viva San Fermín!

La superioridad moral del batasuno

El secretario general de Sortu, Arnaldo Otegi, abre en Pamplona el ciclo de actos públicos _Escuchar para mejorar_. PABLO LASAOSA 5

Vaya por Dios, los batasunos no se suman a los actos de homenaje a las víctima de la masacre de Hipercor en Barcelona ni condenan la salvajada perpetrada en nombre, digámoslo así, de su ideología nacionalista vasca.

El desarme falaz de ETA

Una imagen que simboliza lo sucedido este sábado. EFE

A las puertas de Semana Santa, la banda asesina ETA se autoproclamó organización desarmada y enmarcó esta calificación como un compromiso adquirido con el pueblo vasco. Se ha quedado muy corta en ese compromiso.

Enaltecimiento terrorista

La Proposición No de Ley de Podemos nos llega trufada de un hediondo perfume a ciénaga que pretende relativizar las insoportables ofensas que una parte del arco político y social se siente con pleno derecho a esputar y que da carta blanca a futuras soflamas.    

Ni arrodillados ni vencidos

"El autor del atentado de Westminster, Khalid Masood, era un británico de 52 años, profesor de inglés y padre de tres hijos. Vivía en Birmingham, considerada la capital del yihadismo británico, donde alquiló el coche todo-terreno con el que causó la muerte de cinco personas y provocó 29 heridos, antes de apuñalar a un policía en el recinto del Parlamento británico y de morir abatido a tiros. ¿Cómo pudo un profesor de inglés de 52 años radicalizarse?". 

El "film" de ETA

Imagen de uno de los comunicados de la banda terrorista ETA en vídeo. ARCHIVO

Este artículo, en el que pretendo escribir sobre los últimos coletazos de la banda terrorista ETA, bien podría haberlo titulado "El fin de ETA".