- jueves, 13 de agosto de 2026
- Actualizado 07:14
La tradición se ha cumplido a medias en el último día de las fiestas, empañada de nuevo por el sesgo ideológico del equipo de Gobierno. La corporación municipal ha desfilado este martes en cuerpo de ciudad para asistir a la tradicional función de la Octava en la parroquia de San Lorenzo, arropada por La Pamplonesa, los gigantes y los dantzaris, pero el alcalde Joseba Asirón (EH Bildu) y sus socios han vuelto a dejar tirado a San Fermín. Repitiendo el polémico desplante del pasado 7 de julio, el primer edil abertzale ha cumplido con el recorrido de gala pero ha hecho mutis por la sacristía al llegar a las puertas del templo para evitar la misa en honor al copatrón de Navarra. Una flagrante contradicción que el propio Asirón justifica alegando que no asiste a eventos religiosos, a pesar de haber encabezado minutos antes la procesión por las calles de Pamplona, y que supone una evidente dejación de sus funciones de representación institucional para el conjunto de los pamploneses en el día del 'Pobre de Mí'.
Pamplona vivió este viernes una jornada vibrante con motivo de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, una cita que congregó a cientos
de jóvenes de entre 16 y 35 años en el Seminario. El evento alcanzó su punto álgido con el esperado concierto de Hakuna, que puso banda sonora a una velada centrada en compartir la fe y la alegría. Esta movilización juvenil busca ayudar a las nuevas generaciones a descubrir su camino vital y recordar que la vocación es una llamada real y única para cada persona.