- martes, 05 de mayo de 2026
- Actualizado 16:36
Lo que está ocurriendo en la política española, al borde ya de la semana de la (no) investidura de Mariano Rajoy, es, simplemente, de no creer. Imposible ofrecer un espectáculo más completo de incompetencia, mala baba, rencillas cuarteleras y desdén por el pobre contribuyente/votante, que somos usted, yo y unos cuantos millones de españoles más.
Visto lo visto y comprobado que los regeneradores y adanes redentores de nuestro sistema democrático lo único que parecen saber hacer es salir en las teles, predicar y jugar como niños al escondite y al 'tú la llevas' es llegado el momento de decir ya que para esto mejor será que vuelva lo que ellos desprecian como 'vieja política' y que esto comience a andar de alguna manera.
Al día siguiente a las elecciones, en una tertulia de televisión, un colega se preguntaba en voz alta qué pasaría en este país si, en la próximas elecciones, desaparecieran todas las encuestas, si no hubiera sondeos ni pronósticos, si nadie se aventurara a decir por donde iban las cosas y cuál sería el veredicto de las urnas.