- viernes, 13 de febrero de 2026
- Actualizado 09:32
Era un día cualquiera de un viernes de octubre cuando al levantarme leí una noticia sobre las declaraciones de Hillary Clinton en un mitin en Winston-Salem junto a Michelle Obama. En ese momento, me di cuenta que una mujer podría llegar y según parecía así seria a ocupar la Casa Oval.
El caso Trump es la prueba fehaciente de que las personas son altamente sugestionables, que las minorías ilustradas prefieren callar a enfrentar a la agresiva marabunta de la corrección política y que otros muchísimos se suben a la ola con tal de conseguir un aplauso fácil, pero que es relativamente sencillo romper ese círculo vicioso.