El Sadar ha pasado por todos los estados en una tarde dramática, con un Osasuna que ha evitado la derrota ante el colista Oviedo con un gol de Víctor Muñoz en el 92 y el rescate permanente de Ante Budimir, autor de dos tantos. La grada ha sufrido con dos ventajas visitantes, ha protestado por dos penaltis no señalados y ha empujado en los momentos de más ansiedad. Entre manos a la cabeza, nervios y gritos de alivio, el estadio ha vivido una montaña rusa que se ha cerrado con explosión final. Un 3-2 que vale oro porque una derrota metía a los rojillos en puestos de descenso.
Hubo momentos que parecía que Osasuna se hacía con el juego, pero eran sólo pequeños arreones que terminaban en una carrera de Víctor Muñoz o algún remate de cabeza de Budimir; Osasuna nunca demostró ser mejor que el Oviedo.
El entrenamiento matinal ha terminado con un cruce de declaraciones entre técnico argentinoSergio Egea y algunos jugadores, especialmente con José Fernández.