"Damos comida para 18 o 20 clientes que puede parecer poco, pero para nosotros es un montón al estar solo dos personas trabajando”, explica el cocinero.
La iniciativa ha convertido el establecimiento en el mayor escaparate del producto navarro, reforzando el KM0 y el apoyo directo a la economía local en Pamplona.
El calendario también les marca el ritmo. Van a cumplir “doce años en mayo”, y en ese tiempo han encontrado su sitio. “Nos hemos hecho un hueco", señalan.
Qué cómodo es poder hacer lo que te salga del higo en el centro exacto de Pamplona, frente a su Ayuntamiento, sabiendo que nadie va a molestarte, mientras la trabajadora vuelve a limpiar sola los destrozos y los insultos.
Aremar, lencería y paragüería ha cumplido 74 años abierta en el Segundo Ensanche. Virginia Urmeneta la ha mantenido sin relevo generacional y con trato de barrio.
Hay prendas para perfiles muy distintos: trabaja tallas del 34 al 52 y ofrece desde conjuntos y chandals hasta chaquetas, jerseys, abrigos y complementos.
“Regalamos una tapa por cada consumición”. Y, para quien vaya con encargo, también hay margen: “De encargo podemos traer tortillas y de todo”, aseguran.
“Es un local de fast food gourmet. Nada que ver con un kebab. Trabajamos con productos frescos. Todo es del día y tenemos salsas diferentes”, aseguran.
Ha renovado su carta y ha reforzado una propuesta que encaja con su identidad: un completo menú de sidrería, pensado para compartir y salir con esa satisfacción que solo deja una comida “de las de verdad”.
En los últimos años han incorporado las conservas de pochas, codorniz, perdices, tomate frito y tomate picante, además de los tradicionales pimientos, espárragos y alcachofas.