Un sindicato denuncia que la prueba piloto anunciada en Navarra es el primer paso de un plan estatal que afectará al empleo, a las carterías y al servicio postal público.
UGT y CC OO piden a la empresa explicaciones directas a la plantilla, mientras ELA, LAB y CGT rechazan el giro de la dirección tras Inspección de Trabajo.
El personal técnico de la planta de Sangüesa ha convocado paros en enero tras denunciar cambios continuos de turnos. También ha reclamado prevención, menos subcontratación y medidas para mayores de 55 años.
ELA ha asegurado que la visita de Inspección a la planta de Landaben se ha hecho a finales de octubre y que el retraso ha dejado fuera a decenas de eventuales.
La planta ha reabierto con una nueva sociedad impulsada por parte de la plantilla tras la compra aprobada por el juzgado y la subrogación de contratos.
La cadena ha anunciado mejoras laborales que afectarán a toda su plantilla en España y Portugal y que, en Navarra, se notarán en descanso y en el bolsillo.
La plantilla ha denunciado sueldos que no han superado el SMI y un modelo de reparto con objetivos muy estrictos. Tras seis meses sin avances, ha anunciado más protestas.
El comité de empresa alerta de un deterioro del clima laboral, critica retrasos en los ascensos y acusa a la dirección de despedir a personal con experiencia por motivos económicos.
Navarra es la tercera comunidad en la que más ha subido el paro en noviembre, mientras que en Andalucía, Madrid y Cataluña ha bajado considerablemente en el mismo mes.
La empresa mantiene su plan de deslocalizar la producción a otros centros europeos, pese a las peticiones del comité de retirar el ERE y buscar alternativas.
El comité rechaza la deslocalización que afectaría a la plantilla y prepara movilizaciones. La empresa mantendría el área comercial en Berrioplano mientras se abre un período de negociación con las instituciones.
Llevará a cabo en los próximos meses una inversión educativa de más de 150.000 euros gracias a subvenciones externas y al trabajo conjunto del Ayuntamiento, la APYMA y colectivos locales.
La tensión ha alcanzado su punto álgido cuando el director de la planta ha intentado acceder en coche al recinto. Los trabajadores, organizados en una barrera humana, han impedido su paso.
Denuncian la deficiente construcción, ubicación poco favorable o dificultades de acceso, de viviendas que han ido quedando desocupadas por propietarios.