"Era muy dicharachero", le ha recordado el alcalde muy emocionado, "y solía decir a sus comensales: aquí no se bebe agua, solo vino, y café de puchero".
Los agentes se percataron que el joven había tosido varias veces nada más ser detenido, lo que despertó sus sospechas de que pudiera haberse tragado el botín.
"Roguemos a Dios por la conversión de quienes hayan sido los causantes de dicha invasión", han señalado desde la cuenta de Twitter de la Iglesia Navarra.